LA OTRA PUERTA
María miraba el anillo de su boda, pensativa. Sostenía una copa de brandy, un Cardenal Mendoza. Aún dudaba si, cuando sonara la puerta, lo bebería como celebración o como despedida. El timbre sonó. Se quitó los incómodos zapatos y caminó descalza hasta la puerta. Abrió. Ella sonrió. Él no. María alargó los brazos para abrazarlo. Él se apartó. Recogió la maleta y, sin decir palabra, dio un portazo. La lámpara de araña de la entrada tintineó. La estancia enmudeció. El silencio oxidó los recuerdos. María se quitó el anillo. Cayó y resonó sobre el suelo. Al fondo, otra puerta se abrió. Pasos firmes, sin culpa, recorrieron el pasillo. Una sonrisa. María bebió. Entonces, otros labios encontraron su lugar, y el calor del brandy, dejó de arder en la copa para encenderse en su boca.
Celia Bláquez
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