pasion por escribir santa marta de tormes noticias
CLÍNICA PRIVADA

Todas las familias tienen sus historias, sus misterios. Incógnitas que, con el paso del tiempo, se diluyen y se olvidan, hasta que algo inesperado las rescata del olvido.
En la familia Vázquez siempre se había contado el caso de la melliza fallecida.
Corrían los años 50 en un pueblo castellano. Eran unos años duros, sobre todo si, como era el caso, carecías de casa y tierras propias y tenías que trabajar y vivir cuidando y labrando las fincas de los demás.
Cuando la madre se quedó embarazada por tercera vez, la familia tenía ya dos hijos de 4 y 2 años. Al examinarla, el médico le comunicó al padre:
—Este no puede nacer en la finca como los otros; sería muy peligroso.
Lo que nunca se explicó, dada la situación económica, es que, cuando hubo de ingresar para dar a luz, lo hiciera en una clínica privada.
Allí nacieron dos niñas mellizas, pero en el mismo momento de nacer, el médico le dijo al padre:
—A esta ni la mires, que esta no sale para adelante.
Así fue. Antes de las 24 horas les informaron de que la niña había fallecido. Nunca vieron a la niña muerta y el médico le indicó al padre:
—Dale una peseta a este hombre, que él se ocupará de todo.
La confusión del momento, las circunstancias de la época y la ignorancia de la burocracia y las leyes hicieron que no se cuestionaran la situación.
Con el paso de los años, cuando la melliza tenía 50 años, empezaron a publicarse noticias sobre bebés robados en clínicas y los casos tenían similitudes con el relato, ya casi olvidado, de la familia. Entonces cobraron sentido las palabras que decía la madre cuando se contaba la historia:
—Se fue a morir la más hermosa.
En esta época, el padre ya era muy mayor y la madre había fallecido. Ni la melliza ni los demás hermanos quisieron seguir indagando. A veces la verdad puede ser tan dolorosa que es más fácil permanecer en la ignorancia o en la duda.

 

María Egido Sánchez