Buenas tardes,
En primer lugar, queremos mostrar nuestro agradecimiento al Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes, a su alcalde David Mingo, demás autoridades, vecinos y amigos. Especialmente, felicitar a Cuca por su trayectoria y buen hacer al frente del Centro Comercial el Tormes.
Desde la junta directiva de la Asociación de Empresarios de Santa Marta de Tormes, “Quédate en Santa Marta”, estamos muy orgullosas de recibir este premio por el significado que tiene para nosotros como representantes del colectivo empresarial que fue pasado, son presente y serán futuro de esta localidad.
La inauguración del mural llamado “Mujer, historia y pueblo”, nos permite rememorar a aquellos vecinos y vecinas que engrandecieron y dieron vida a Santa Marta. Usando la memoria viva de nuestras vecinas hemos dibujado a personas de carne y hueso y aunque es casi imposible recordar a todos y todas, desde aquí enviamos todo nuestro reconocimiento a su labor.
Empezaremos con un sector primario en el que trabajaron muchas vecinas y sus familias con la venta directa de leche a granel: Por ejemplo, la señora Rosa y el señor Ruperto, padres de Lalis, dueña de la panadería pastelería Dolce Marla, junto a su sobrina Marta. Quédate en Santa Marta.
También vendían leche la señora Carmen y el señor Felix, la señora Conce y el zamorano, Nati y su marido Serafín, Amelia y Román… Entre otros.
Al inicio de la carretera de Madrid se ubicaban los ultramarinos del señor Pepe Mesonero, donde la señora Chelo despachaba junto a su hija Feli. Misma que abrió y sigue atendiendo junto a su familia el primer estanco de Santa Marta en la carretera de Madrid. Quédate en Santa Marta. (QUEDARON)
También sobre la carretera de Madrid, y como viene mostrado el mural, Tomás Labrador, abrió un ultramarinos en la planta baja de su casa donde atendían su esposa Agustina y su cuñada Rosi.
Había un gran obrador, donde trabajaba toda una familia y abastecía a todo el pueblo. Allí trabajaba Tere, con Lorenzo y Manuel. Y, allí, acudía la señora Leocadia a buscar el pan para distribuir y vender en la zona de la Cábila.
De La Rodrigo, vino un matrimonio de recién casados que eligieron Santa Marta para vivir, Manolo y Lupe, que tomaron el bar la Esquinita y la tienda que estaba al lado. Más tarde pusieron otra tienda de ultramarinos en la bajada del rio, donde trabajaba Lupe, y tras traspasar el bar a los padres de Pili (Manuela y Hermógenes) abrieron otra tienda en el barrio del Carmen, que llevó su hija mayor Mari Ascen. Toda una apuesta de presente y futuro para esta familia en Santa Marta de Tormes y un ejemplo de emprendimiento.
El Bar de Míchel se ubicó donde actualmente se encuentra la peluquería de caballeros Silmo, y allí trabajaron Víctor y Rosi, a los que no faltó la ayuda de sus hijas.
Las chicas Arias, Natalia y Carolina, pusieron su tienda de ropa donde hoy se encuentra el edificio Madrid. A día de hoy siguen al frente de su tienda en la Avenida Antonio Machado. Quédate en Santa Marta.
Carmen y su hija Azucena, llevaban un kiosco al lado de la Iglesia, y en la esquina donde hoy se encuentra la joyería Pachi se levantaba el bar Esmeralda dirigido por el matrimonio de Santos y Rosi.
No se privaba de nada Santa Marta y también tenía los famosos bazares, donde se encuentra de todo. Estaba el de Petra, el de Merce y Mari Jose y en la actualidad en la carretera de Naharros el Bazar el Sol a cargo de María y su familia que eligieron Santa Marta para poner su negocio. Al igual que Nan y sus hijas, Irene y Mirella.
Hay negocios por los que han pasado, y siguen pasando, generaciones de santamartinos como la academia Alf, con Lourdes al mando, dando mecanografía y estenotipia.
La pensión, restaurante, bar el Caserón se hizo con el esfuerzo del señor Gonzalo (Sevi) y la señora Cata, con sus hijos Elo y Jose Pedro. En la actualidad, la pensión sigue con Jose Pedro y Gapi. El Bar lo llevan Miguel y Ana. Quédate en Santa Marta.
La primera peluquería la pusieron Vicenta y Humi. A día de hoy son numerosas las profesionales de este sector a las que podemos acudir: Marisol, Beatriz, Joanna, María, Manoli, Esther…
Encontramos también locales comerciales que nunca han estado vacíos, como el que actualmente tiene el Super-Kiosco con Marta y Alejandro, que antes fue el kiosco de Rosa y Ramón, y antes la pescadería de Marisol y Pedro.
Y sobre la carretera de Madrid se encuentra el que fue el local comercial más grande en su momento, la Ferretería Chacón, regentada con el buen hacer de Chacón y Paula. Hoy convertida en una de las mejores tiendas gourmet de Salamanca, la de Carlos Barriga, donde puedes ver a María, su hija, siguiendo la tradición de emprendimiento de sus padres y abuelos. Quédate en Santa Marta.
También de Chacón y Paula fue la primera administración de lotería de Santa Marta que administró su hija Mari Jose y en la actualidad es la almendra de la suerte de Pedro Antonio y su familia.
Y de otro Pepe, el señor Pepe, fue el local donde vendía ropa infantil su nuera Lucía, al mismo tiempo que enseñaba labores de punto. Más tarde se convirtió en la panadería Rodama, donde atendió el mismo Pepe con su natural gentileza junto a su hija Rosi y su nieta Marian.
Elisa Walias abrió una droguería en lo que hoy es la óptica de Nacho, y más tarde cambió su ubicación al otro lado de la carretera.
Edi atendió el kiosco Maturano durante años y su local es hoy también kiosco en manos de Mamen. Quédate en Santa Marta.
Para terminar, hay que mencionar a la señora María dueña del hotel Regio, junto a su marido Marcelino. Trabajadores ejemplares que dieron empleo a muchos santamartinos y santamartinas entre personal de hostelería y de servicios de habitación.
Gracias al trabajo conjunto con el Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes, seguimos siendo un pueblo vivo, lleno de personas emprendedoras vinculadas por sus proyectos de vida y familia a esta localidad y que han creado todo este ecosistema de negocios, empresas, comercios… que se han ido diversificando cada vez más: carnicerías, pescaderías, floristerías, librerías, mercerías, gimnasios, gestorías, academias, modistas, ocio, etc. Así, en los primeros años del 2000 se fundó la asociación “Quédate en Santa Marta”, con Sofía de Mírame y su marido. En la actualidad ya somos 86 los comercios asociados y esperamos siga subiendo su número.
Y ya para terminar, decir que además de lo meramente económico, ha quedado claro que el carácter emprendedor de las vecinas y vecinos de Santa Marta de Tormes ha sido fundamental en la construcción del corazón y desarrollo de esta ciudad. Han generado lazos de comunidad fuertes que perduran en el tiempo y han creado la identidad de esta ciudad. Aquellos que continuamos con la Asociación somos herederos de estos primeros vecinos; trabajamos y trabajaremos fuerte para seguir desarrollando nuestro pueblo, con la finalidad de que tanto los ciudadanos como los nuevos comercios se sientan orgullosos de nuestra actividad.
Muchos decidieron quedarse en Santa Marta, y hoy nosotros decimos …
Quédate en Santa Marta.
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