Hay goles que valen tres puntos y otros que se quedan grabados en la memoria de una afición. El que firmó Miguel en el minuto 90 en el Alfonso San Casto pertenece a esta segunda categoría. Una chilena espectacular, en medio de la defensa del Almazán, desató la euforia de los locales y puso el broche a un partido que parecía encaminarse hacia el empate.
La UD Santa Marta llevó la iniciativa durante buena parte del encuentro, con mayor posesión y presencia en campo rival. Iker protagonizó el primer aviso de los locales, mientras que Del Río comenzó a demostrar su importancia bajo palos con una gran intervención en el minuto 20 para evitar el gol visitante. Antes del descanso, los santamartinos reclamaron un posible penalti que el colegiado no señaló.
Tras el paso por vestuarios llegó el premio. En el minuto 47, Iker encontró el camino del gol y adelantó al conjunto local, que trató de gestionar la ventaja con paciencia y mantener el control del juego. Sin embargo, el Almazán no había dicho su última palabra y obligó a Del Río a intervenir de nuevo en varias ocasiones para sostener a los de Santa Marta.
Los cambios de Mario Sánchez buscaron mantener la frescura del equipo, pero en el minuto 81 Álvaro Neves consiguió igualar el marcador para los visitantes. El empate amenazaba con dejar sin premio el esfuerzo de los locales, hasta que apareció Miguel para escribir el desenlace soñado.
En el minuto 90, una falta desde la frontal del área acabó convertida en una obra de arte. Miguel conectó una chilena entre los defensores del Almazán y envió el balón al fondo de la red para firmar el 2-1. Un golazo de los que levantan a toda una grada y que permitió a la UD Santa Marta celebrar una victoria agónica en el Alfonso San Casto.
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