A veces, la historia de un municipio permanece escondida durante siglos entre documentos antiguos y nombres que el tiempo acaba confundiendo. Santa Marta ha recuperado una página inédita de su pasado gracias a tres años de investigación desarrollada en el marco de los cursos de formación del programa mixto de empleo y formación, bajo la dirección de su profesor, Roberto Lana. El trabajo ha permitido profundizar en la historia del priorato de Santa María de la Serna, en Santa Marta, cuya existencia está documentada desde, al menos, 1248.
Este descubrimiento centró la conferencia “El monasterio de Carbajal en la Edad Media”, impartida por Rafael Ceballos Roa, profesor de Archivística de la Universidad de León y experto en la congregación leonesa de las Carbajalas. La ponencia puso el broche final este viernes a la Semana Cultural “Santa Marta en la Historia”.
El investigador explicó la importancia de las congregaciones religiosas leonesas durante la Edad Media, así como su contexto histórico durante el reinado de Alfonso VIII. Según expuso, el priorato de Santa María de la Serna fue fundado inicialmente por tres monjas de la congregación de las Carbajalas, a las que posteriormente se sumaron otras cuatro. La vida de aquella pequeña comunidad dejó también detalles singulares sobre la organización del convento y los oficios que desempeñaban sus integrantes, desde la guardesa del vino hasta las responsables de recibir a quienes llegaban al recinto.
La historia de este enclave tuvo un final marcado por la fuerza del río Tormes. Una crecida destruyó la ermita-convento en 1256 y, según las referencias históricas expuestas de 1258, las religiosas se habrían trasladado al convento de San Esteban en Salamanca. Con el paso del tiempo, la memoria de aquel priorato quedó confundida con la de otros conventos salmantinos, como los de San Esteban y Santa Ana.
Tres años de investigación han permitido arrojar luz sobre este episodio y recuperar un capítulo poco conocido del pasado de Santa Marta. La conferencia puso así el broche a una semana dedicada a descubrir el patrimonio local desde distintas perspectivas, combinando historia, arte y creatividad para acercar a los vecinos los vestigios de un pasado que todavía tiene mucho que contar.
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