Hay sabores que nunca pasan de moda y cocinas que conquistan paladares desde la sencillez del sabor y la tradición. Esa es la filosofía con la que Julia y su hija Yaiza han emprendido una nueva etapa al frente de La Fontanica, un establecimiento hostelero ubicado en el barrio de la fontanica en Santa Marta que ha vuelto a la actividad después de tres años cerrado y que ya empieza a ganarse el paladar de sus visitas.
Julia, una cocinera con una reconocida trayectoria en el mundo de la hostelería.
Al frente de los fogones está Julia, una cocinera con una reconocida trayectoria hostelera que comenzó en Galicia, donde descubrió los secretos del oficio en Casa Tomás. Desde entonces, su recorrido la ha llevado por Tenerife, el barrio de Van Dyck y distintos establecimientos de Salamanca, además de participar en las pruebas de cocina previas a la apertura del restaurante Gonzalo.
Fiel a la cocina tradicional
También dirigió durante dos años el restaurante Safrón, donde los arroces, el tostón cuchifrito, los cocidos y los guisos caseros formaban parte de una propuesta fiel a la cocina tradicional. Una experiencia que ahora pone al servicio de este nuevo proyecto familiar en Santa Marta.
Aunque Julia se ha formado y ha conocido distintas técnicas culinarias, su apuesta sigue siendo por los platos de toda la vida, elaborados con paciencia y con ese sabor que recuerda a la cocina de casa. Entre sus especialidades destaca la jeta, uno de los platos que mejor acogida está teniendo entre quienes se acercan a visitar el Bar La Fontanica.
Recuperar el carácter de un bar de barrio
Junto a ella, Yaiza se suma a esta aventura con la ilusión de dar continuidad al proyecto y recuperar el carácter de un bar de barrio, de esos en los que la buena comida y el trato cercano forman parte de la experiencia.
La Fontanica comienza así una nueva etapa con una receta sencilla, pero efectiva, en la que la experiencia entre fogones, la complicidad familiar y la cocina tradicional son los ingredientes para conquistar el paladar de sus clientes y recuperar el espíritu de los bares de barrio.
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