La IX Fiesta Internacional de Saltimbanquis, Volatineros y Genios Sin Botella, Volatiritormes 2026, ha cerrado su novena edición después de una semana en la que la carpa de la Plaza de España se ha convertido en punto de encuentro para los amantes del circo. Ocho espectáculos, ocho formas diferentes de entender el circo y una programación que ha conseguido mantener el interés del público jornada tras jornada. El festival ha ofrecido una sucesión de propuestas en las que el humor, la habilidad, la imaginación y la participación han tenido un papel protagonista.
Henriko y ‘El Hechicero’
El arranque ya dejó claro el tono de esta edición. Henriko y ‘El Hechicero’ fueron los encargados de levantar el telón con una actuación que llenó la carpa y que combinó malabares, equilibrios, humor y funambulismo. Tras la apariencia de un peculiar mago incapaz de hacer funcionar sus propios trucos se escondía un artista de gran destreza que terminó conquistando al público con sus números de equilibrio y sus arriesgados ejercicios.
Julián y Pendorcho y ‘El profesor Prendente’
La segunda jornada mantuvo la conexión con los espectadores de la mano de Julián y Pendorcho y ‘El profesor Prendente’. Magia, circo, teatro gestual y participación se mezclaron en una función construida alrededor de una curiosa teoría: la necesidad de disfrutar, al menos, de un momento agradable cada día. Una idea sencilla que encontró en el público a su mejor aliado y que convirtió la carpa en un espacio de juego y diversión compartida.
Kambahiota Troupe con ‘La Coquette’
El domingo llegó el turno de Kambahiota Troupe con ‘La Coquette’, una propuesta que aportó una estética diferente y trasladó al público a un particular universo inspirado en los años 50. Acrobacias, trapecio doble, equilibrios y humor dieron forma a una función dinámica en la que la espectacularidad de los números circenses convivió con la cercanía de sus protagonistas.
Pablo Picallo Circus y ‘Desequilibrado’
La programación avanzó el lunes con Pablo Picallo Circus y ‘Desequilibrado’, un espectáculo que encontró precisamente en las situaciones más cotidianas su principal fuente de humor. Montar en bicicleta, sentarse en una silla o subir una escalera podían convertirse en auténticos desafíos sobre la pista. La participación de los espectadores y la capacidad del artista para transformar los imprevistos en situaciones cómicas hicieron el resto.
Mai Clown y ‘Tentación Divina’
El ecuador del festival tuvo como protagonista a Mai Clown y ‘Tentación Divina’, con Mercurio como particular hilo conductor. El personaje, un ángel curioso e irreverente, abandonó el cielo para descubrir las posibilidades y tentaciones del mundo terrenal. La propuesta combinó clown, interpretación y disciplinas aéreas en una historia que permitió acercar el circo al público desde una perspectiva diferente.
Kicirke con ‘Popurrí’
Después llegó Kicirke con ‘Popurrí’, una función especialmente significativa al coincidir con el décimo aniversario de la compañía. Kike Sebastián repasó algunos de los números que han marcado la trayectoria de Kicirke, desde los malabares y los equilibrios hasta los juegos con objetos cotidianos y la música. La participación del público volvió a ser uno de los ingredientes esenciales de una actuación marcada por la espontaneidad y la complicidad.
The Shester’s con ‘A Tope’
El riesgo tomó el protagonismo en la jornada de The Shester’s con ‘A Tope’. La compañía iberoamericana llevó a la carpa una propuesta inspirada en los años 90, con música, humor, malabares y lanzamientos de cuchillos. La tensión de los números de riesgo se mezcló con situaciones cómicas en una función que mantuvo al público atento a cada movimiento y que demostró que el circo también puede jugar con la nostalgia.
Xampatito Pato y ‘¡Só!’
La penúltima propuesta corrió a cargo de Xampatito Pato y ‘¡Só!’, un espectáculo construido alrededor de un personaje obsesionado con el orden y rodeado de cajas que, poco a poco, escapan de su control. Lo que parecía un intento de mantener todo en su sitio terminó convirtiéndose en un universo de caos, imaginación y situaciones disparatadas. Una propuesta visual y muy particular que volvió a demostrar la variedad de lenguajes presentes en esta edición.
Un festival que vuelve a demostrar su capacidad de sorprender
La novena edición de Volatiritormes ha conseguido mantener una identidad propia basada en la variedad y en la cercanía con el público, donde no ha habido una única manera de entender el circo durante estos días. Ha habido magia, clown, funambulismo, malabares, acrobacias, equilibrios, números aéreos, objetos cotidianos y riesgo. Pero también ha habido algo que ha estado presente en prácticamente todas las funciones, la capacidad de los artistas para romper la distancia con el espectador y convertirlo en parte de lo que estaba sucediendo sobre la pista.
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