Sigue el idilio de Raquel Martín con la sangre Lisardo de la ganadería de Lorenzo Espioja que pasta en Ledesma. La novillera de Santa Marta volvió a cuajar una actuación de peso en el festival celebrado en Villamor de los Escuderos este domingo, donde firmó una faena de gran calado al segundo de su lote, un novillo que reunió transmisión, bravura, codicia y un extraordinario recorrido.
Desde los primeros lances del segundo de su lote Raquel entendió rápidamente las condiciones de su oponente y planteó una faena basada en el temple y la firmeza construyendo una obra que fue creciendo en intensidad y emoción a medida que avanzaba la faena.
Con la muleta y aprovechando la calidad del pitón derecho, la santamartina se mostró muy asentada, vertical y segura. Ligó dos tandas de gran nivel, profundas y templadas, llevando al novillo muy cosido a la franela y vaciándose en los de pecho, que arrancaron los primeros olés de peso de los tendidos.
Por el izquierdo, aunque el novillo ofreció menos facilidades, Raquel supo imponer su concepto. Toreó con suavidad y temple, midiendo los tiempos con inteligencia y buscando siempre la verticalidad. Fueron pasajes de gran pureza, en los que la de Santa Marta acarició las embestidas con las yemas de los dedos, consiguiendo momentos de especial belleza.
Una faena que tuvo el sello de las obras importantes, medida, pausada y vertical construida desde el temple. Sin prisas, dejando respirar al novillo y vaciándose en cada tanda, Raquel fue ganando terreno hasta culminar una actuación rotunda donde la Presidencia concedió las dos orejas y el público la acompañó con una profunda ovación
Un cartel que compartía con el novillero albercano Valentín Hoyos, ovación en ambos y Raquel Martín ovación en el primero y dos orejas y fuerte ovación en el segundo.
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