Raquel Martín corta una oreja en la Ducal de Alba de Tormes

La novillera de Santa Marta cuajó dos actuaciones de gran profundidad, pero la espada le privó de desorejar al primero de su lote

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 15 de junio de 2026

Arrancó la VI edición del Circuito de Novilladas de Castilla y León en la Plaza Ducal de Alba de Tormes, y fue la novillera de Santa Marta, Raquel Martín, la encargada de abrir plaza y de escribir las primeras páginas de esta nueva edición con una actuación cargada de personalidad, sensibilidad y buen concepto del toreo.

Frente al primero de la tarde, un novillo negro bragao y salpicao de la ganadería de Antonio Palla, bien hecho y de excelente condición, Raquel lo recibió con verónicas de trazo templado, llevando la embestida hasta los medios con suavidad y cadencia, donde comenzó a dibujar una faena marcada por la profundidad de su concepto del toreo.

Con la muleta encontró un novillo noble y de buena condición por ambos pitones que permitió a Raquel expresar un toreo reposado y profundo. Los naturales surgieron con la pausa del tiempo, y por el derecho largura y armonía. La novillera se mostró firme y muy asentada, construyendo una faena de notable hondura que conectó con los tendidos y dejó el sello de un toreo clásico y muy castellano. La espada, sin embargo, privó a la santamartina de desorejar al de Palla. Fuerte ovación y saludos desde el tercio.

El cuarto de la tarde, segundo del lote de Raquel, fue un bonito ejemplar negro que salió algo abanto, exigiendo esfuerzo para centrarlo en el capote desde los primeros compases. La novillera tuvo que ir a buscarlo para dejar unas largas verónicas por ambos pitones en los de recibo. Brindó el toro a José Ignacio Sánchez, director de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca.

El novillo perdió fuelle tras el paso por el caballo, circunstancia que obligó a Raquel a tirar de oficio. Lo probó inicialmente por el pitón derecho y, tras comprobar la merma de sus fuerzas, encontró por el izquierdo el camino. Fue entonces cuando apareció la mejor versión de la novillera de Santa Marta. Con la mano baja, templando la embestida y ligando los naturales con exquisita suavidad, firmó tres tandas de gran pureza y profundidad, vaciándose por completo y arrancando los momentos de mayor emoción de la tarde. Pinchazo y estocada honda que resultaron suficientes para que rodara el astado. Una oreja que premió una actuación llena de entrega, inteligencia y buen gusto.

Por su parte, Jorge Oliva compañero de cartel, cortó una oreja a cada uno de los novillos de su lote.