La Isla del Soto se llena de aroma, música y recuerdos en una celebración que fusiona tradición, gastronomía e identidad

Rendida a la tradición, Santa Marta revive la esencia de antaño con la III Fiesta de la Matanza Típica

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 23 de marzo de 2026 

La Isla del Soto se transformó, por tercer año consecutivo, en un escenario donde la tradición de un pueblo detuvo el tiempo. La III Fiesta de la Matanza Típica de Santa Marta regresó con fuerza, trayendo consigo los aromas de siempre, los sonidos de la música popular y la calidez de los vecinos reunidos para mantener viva una costumbre que ha pasado de generación en generación.

La jornada rememoró la tradicional matanza y el legado de familias que, desde hace décadas, encontraban en este ritual una forma de abastecerse y, sobre todo, de encontrarse. Los asistentes fueron recibidos a primera hora de la mañana con perronillas recién horneadas, aguardiente y vino dulce, ofrecidos con esmero por las Águedas de Santa Marta. Su hospitalidad y simpatía crearon un ambiente cálido que invitaba a compartir y disfrutar.

Los aromas de la repostería y del aguardiente se mezclaban con el aire fresco de la mañana, y parecía que la Isla contenía la promesa de algo especial a punto de comenzar, abrazada por la recién estrenada primavera.

Uno de los momentos más solemnes llegó con el acto de nombramiento de los Matanceros de Honor. El alcalde, David Mingo, impuso con respeto y solemnidad el mandil, la boina y la medalla a tres personalidades destacadas de la sociedad santamartina.

Los Matanceros de Honor de esta III Matanza Tradicional de Santa Marta fueron reconocidos por su compromiso y dedicación hacia los demás. Fueron distinguidos Cristina Díez, presidenta de AERSCYL durante 12 años; Manuel Sánchez, directivo de la UDSM, en representación de un club que lleva con orgullo el nombre de Santa Marta; y José Hernández, “Petete”, como homenaje a toda una vida entregada al sector de la hostelería en el municipio.

Cada una de estas distinciones simboliza la unión entre tradición y comunidad, tendiendo un puente entre generaciones y poniendo en valor a quienes, con su labor, contribuyen al bienestar de Santa Marta.

David Mingo ejerció también de perfecto anfitrión, supervisando las labores propias del despiece del marrano y actuando como maestro de ceremonias en el sorteo de las diferentes piezas del gorrino, acompañado por los diputados Juan Carlos Zaballos y Pilar Sánchez, así como por los concejales Silvia González, Cruz Gacho, Juani Rubio, Marta Labrador, Carmen Cabrera, Ana Carmen Toledano, Óscar Santos, Juan Carlos Bueno, Norberto Flores y Juan José Santos.

Con la expectación palpable, Jesús Ángel Hernández asumió el papel de matancero, mostrando con precisión y paciencia las labores de chamuscado y despiece del cerdo. Los más pequeños observaban fascinados, mientras José Fernando, maestro de ceremonias, explicaba paso a paso el proceso, combinando rigor y cercanía. La historia cobraba vida ante los ojos atentos de los asistentes, en un ritual cargado de identidad condensado en cada gesto.

El ambiente festivo se completaba con la música tradicional interpretada por Marcos García Pacheco y otros tamborileros, cuyas gaitas y tambores recorrían la isla con un ritmo alegre y contagioso, donde cada nota, parecía resonar en la memoria colectiva evocando los domingos de matanza de antaño, cuando vecinos y familiares se reunían para trabajar, compartir y celebrar al mismo tiempo.

La participación activa de los asistentes fue otro de los grandes aciertos de la jornada. Muchos pudieron formar parte de la picada de la carne y la elaboración de chorizos, convirtiéndose en protagonistas de la tradición y experimentando de primera mano la paciencia y el cuidado que requiere cada paso.

La fiesta culminó con la degustación de más de 500 raciones de chichas y patatas meneás, servidas en la carpa instalada en la isla. Entre risas, charlas y aromas que evocaban recuerdos de infancia y familia, los vecinos compartieron un festín que no solo calentó el cuerpo, sino también el corazón. Cada plato, cada cucharada, recordaba que la matanza es mucho más que un ritual alimenticio: es un acto de unión, memoria y pertenencia.

La III Fiesta de la Matanza Típica de Santa Marta dejó la sensación de que las raíces culturales siguen vivas, que los gestos antiguos conservan su valor y que la tradición, cuando se celebra con pasión, se convierte en un hilo que une pasado, presente y futuro.

Entre aromas, música y manos trabajadoras, la Isla del Soto se reveló de nuevo como un lugar donde la historia y la vida cotidiana se entrelazan, recordando a todos que hay costumbres que merecen ser atesoradas, transmitidas y conservadas.

FOTOGRAFIAS III MATANZA TRADICIONAL