La parroquia de Santa Marta volvió a convertirse este jueves, 26 de febrero, en punto de encuentro para la reflexión y el compromiso social con la celebración del segundo Círculo de Silencio de 2026. La iniciativa, impulsada por Cáritas Salamanca, reunió a vecinos y feligreses en la Plaza de la Iglesia para defender, desde el recogimiento y la oración, el derecho universal a la paz.
A las 19:30 horas dio comienzo este acto simbólico que, durante quince minutos, llenó el corazón del municipio de un silencio cargado de significado. Bajo el lema “Por el derecho a la paz”, los participantes hicieron visible su compromiso con la dignidad humana y los derechos fundamentales, apostando por el diálogo y la convivencia pacífica como únicas vías para resolver los conflictos.
Los Círculos de Silencio se celebran el último jueves de cada mes, tanto en Salamanca, en la Puerta de Zamora, como en Santa Marta de Tormes, en la Plaza de la Iglesia. Se trata de una acción pública, abierta a toda la ciudadanía, que busca sensibilizar sobre situaciones de injusticia y promover una conciencia social activa basada en la solidaridad y la fraternidad.
En esta convocatoria, Cáritas puso el acento en la necesidad de decir “sí” a una convivencia pacífica para todas y todos, recordando que la construcción de un mundo más justo es una tarea compartida que interpela al conjunto de la sociedad.
El acto concluyó con la lectura de un manifiesto en el que se reafirmó el compromiso con un modelo de vida más justo y en paz, inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia y en el cuidado de la “Casa Común”, como expresión de la responsabilidad colectiva sobre el entorno y el bien común.
Testimonio de vida
Uno de los momentos más emotivos fue el testimonio de una persona ucraniana, que relató en primera persona cómo se vive en un país en guerra: el temor constante a los cortes de energía, la separación forzada de las familias o el envío de hombres al frente. Un relato que permitió poner rostro al sufrimiento y comprender la dureza cotidiana que afrontan millones de personas.
El ser humano es para la vida
Actualmente existen más de 60 conflictos armados activos en el mundo, con consecuencias devastadoras. A la guerra de Ucrania se suman la destrucción en la Franja de Gaza, la crisis interna en Irán o el recrudecimiento del conflicto en la República Democrática del Congo, escenarios donde la violencia, la pobreza y el desplazamiento forzoso privan a millones de personas de acceso a sanidad, alimentación o educación, y se advirtió también del riesgo de normalizar estas realidades. La repetición constante de noticias sobre guerras puede generar indiferencia social, dificultando la llegada de ayuda humanitaria y la creación de corredores seguros para las víctimas.
En este contexto, se recordó el mensaje del Papa León XIV, quien subraya que la paz no es solo una meta lejana, sino un camino que debe cultivarse en el corazón. Una paz desarmada, basada en la bondad y la misericordia, capaz de transformar las relaciones humanas y políticas más allá de las armas.
“El ser humano es para la vida, no para la muerte.
Todo ser humano es sagrado, único e irrepetible”
La paz no es un sueño inalcanzable, sino una acción concreta que puede cultivarse cada día con gestos cotidianos, invitando a toda la ciudadanía a formar parte activa de un mundo más justo, humano y pacífico. Como propuestas concretas, se planteó el cese del comercio de armas, abordar las causas profundas de los conflictos desde el diálogo, defender los derechos humanos sin excepción, garantizar atención a las víctimas, invertir en educación como herramienta preventiva y asumir un compromiso personal y comunitario en la construcción de una cultura de paz.
Los Círculos de Silencio continúan así consolidándose en Santa Marta como espacios abiertos de encuentro y denuncia pacífica. El próximo tendrá lugar el 26 de marzo bajo el lema “Por los derechos de las empleadas de hogar”.
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