La Sala Delibes acoge la quinta edición del proyecto ‘Arte y Biodiversidad en la Isla del Soto’, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes que continúa creciendo sin perder la esencia con la que nació, mirar el paisaje, habitarlo y reinterpretarlo desde el arte.
Los concejales de Cultura y Turismo, Juan Carlos Bueno y Silvia González, acompañados por los comisarios José Fuentes y Antonio Navarro, han presentado esta nueva entrega expositiva en un espacio que se consolida como punto de encuentro entre creación contemporánea y entorno natural.
Arte y Biodiversidad en la Isla del Soto
En esta edición, dieciséis artistas aceptan el desafío de aproximarse a la Isla del Soto desde lenguajes y sensibilidades diversas. Sonia Cabello, Raquel Monje, Isabel Somoza, Cruz Boiza, Carlos Martín, Usama Habil, María Jesús Martín, David Llorente, Paco Mora, Nuria Pena, Ima Pico, Rosa Rico, Alberto Pena, Victorino García, PepSart y Lluis Masià conforman un conjunto heterogéneo de miradas. Algunas convergen; otras se tensionan. Todas, sin embargo, parten de una observación atenta y comprometida con el acto de mirar.
Las obras nacen de disciplinas variadas, pintura, dibujo, fotografía, ilustración digital, técnicas mixtas o experimentación gráfica y comparten un proceso común como es el contacto directo con el entorno natural y su posterior transformación mediante digitalización e impresión. El resultado es un lenguaje visual híbrido que combina la experiencia física del paisaje con las posibilidades técnicas del presente.
Para los comisarios, este tránsito confirma que el arte contemporáneo no se define por límites formales, sino por su capacidad de adaptación y resignificación. El espacio expositivo se convierte así en un territorio de cruce donde las piezas dialogan entre sí, se acompañan o se contradicen, generando un campo de relaciones en el que el visitante deja de ser espectador pasivo.
Aquí, mirar es también intervenir. Cada recorrido construye un sentido distinto. No hay respuestas cerradas, sino preguntas abiertas que invitan a detenerse, a dudar y a afinar la conciencia ante el paisaje.
Silvia González concejal de Cultura
La concejala de Cultura ha destacado que esta exposición va más allá de la isla del Soto, “aquí la Isla del Soto no se presenta solo como un paisaje y un espacio para ser habitado, sino un lugar donde la biodiversidad no es un concepto abstracto, sino una realidad viva, cambiante y vulnerable. Esta exposición presenta obras inéditas que no se han mostrado antes porque se han creado para ser expuestas en esta sala y en este espacio natural, al igual que las cuatro ediciones anteriores, y que surgen de la reflexión de cada uno de los artistas participantes. en el marco del proyecto artístico promovido por el ayuntamiento de Santa Marta”.
Juan Carlos Bueno, concejal de Turismo
El concejal de Turismo ha querido explicar durante la presentación de la exposición que, “es la quinta edición de Arte y Biodiversidad consolida un proyecto que, a lo largo del tiempo, ha sabido crecer de manera orgánica, fiel a su espíritu inicial y atento a las transformaciones del contexto contemporáneo. La Isla del Soto vuelve a convertirse en el epicentro de este diálogo entre creación artística y naturaleza, ofreciendo un espacio privilegiado donde la biodiversidad se revela no solo como un valor ecológico, sino también como un potente motor simbólico y creativo, donde las cuatro ediciones anteriores de este proyecto artístico han sido muy bien acogidas y han convertido esta sala en un espacio que se funde a la perfección con la propia Isla del Soto, por su temática y referencia a la flora, fauna y riqueza ornitológica de este enclave natural”.
Exposición
La exposición podrá visitarse hasta el 13 de junio en la sala ubicada en el interior del Centro de Interpretación de la Isla del Soto, de miércoles a sábado en horario de 11:30 a 14:00 y de 16:30 a 18:30 horas, y los domingos en horario de mañana. A partir del 1 de junio, el horario vespertino se ampliará hasta las 20:30 horas. Una nueva oportunidad para contemplar la biodiversidad no solo como entorno, sino como experiencia estética.
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