Que las guerras ya no se libran únicamente en las trincheras es una evidencia cada vez más palpable. Existen batallas sin pólvora ni uniformes, contiendas silenciosas que se desarrollan en salones de plenos, en resoluciones administrativas y en comunicados cruzados. La política, que debiera ser el arte de ordenar las diferencias en beneficio común, se desliza con demasiada frecuencia hacia un terreno áspero donde el adversario deja de ser interlocutor para convertirse en enemigo. Y, sin embargo, los objetivos no deberían ser antagónicos, porque todos, sin excepción, deberían confluir en uno solo, en la mejor gestión posible de lo público y el cuidado responsable de las instituciones.
En pleno escenario de elecciones autonómicas a las Cortes de Castilla y León, Santa Marta se ha visto envuelta en una controversia que trasciende el mero formalismo jurídico. La Junta Electoral de Zona de Salamanca ha acordado por unanimidad que el Partido Popular de la localidad vulneró el artículo 50 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General al organizar, desde el Ayuntamiento, un acto de inauguración ya iniciado el periodo electoral, circunstancia expresamente prohibida por la normativa.
Sin entrar en el fondo técnico de la ley ni cuestionar el dictamen de la Junta Electoral, cuya interpretación probablemente no admite matices en este ámbito, lo que subyace en la antesala del dictamen de la Junta Electoral es una intencionalidad política que parece desdibujar el verdadero significado del acto celebrado. El mural artístico “Haz que cuente”, obra del artista local Rober Bece, nace como homenaje a la Asociación Española Contra el Cáncer y como expresión cultural en el marco de unas fiestas patronales que forman parte de la identidad colectiva del municipio. Convertir ese gesto en munición partidista supone, quizás, apartarse de los valores de compromiso, solidaridad y memoria compartida que la propia obra pretende reivindicar.
Resulta igualmente significativo que en el acto estuvieran presentes cargos del Partido Popular, del Partido Socialista y representantes de la Asociación Española Contra el Cáncer, una concurrencia plural que, en sí misma, diluye cualquier lectura exclusivamente electoralista. Porque cuando la cultura, la sociedad civil y las instituciones confluyen en un mismo espacio, el mensaje trasciende a las siglas.
Tal vez lo verdaderamente llamativo sea que, en medio del ruido, se olvide la forma más genuina de ganar unas elecciones, y que no es otra que conquistar la voluntad del pueblo expresada en las urnas. Todo lo demás, denuncias, resoluciones, reproches, forma parte de la trinchera. Pero la legitimidad última no se construye en la confrontación constante, sino en la confianza que los ciudadanos depositan, libremente, en quienes consideran más capaces de gestionar lo que es de todos.
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