Hay libros que no se escriben solo con tinta, sino con cicatrices. Penitencia Encadenada, presentado en el Auditorio Enrique de Sena de Santa Marta, pertenece a esa estirpe rara de obras que germinan en el silencio y alcanzan al lector con la intensidad de lo vivido, con la verdad de quien ha mirado de frente al error y decide nombrarlo.
Sus páginas están escritas por 17 internos de la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) del módulo 9 del Centro Penitenciario de Topas. Una unidad coordinada por Juan Ramón López y sostenida por un equipo multidisciplinar, trabajadores sociales, juristas, educadores y psicólogos, que acompaña procesos reales de transformación personal. Los textos, breves y desnudos de artificio, hablan de decisiones equivocadas, de caminos torcidos y de caídas profundas, pero también de conciencia, responsabilidad y futuro. No buscan excusas, buscan sentido.
Editado por la Diputación de Salamanca, el proyecto ha sido coordinado por Carmen Cabrera Benito, educadora de la UTE del Centro Penitenciario de Topas, concejala del Ayuntamiento de Santa Marta y eje vertebrador de una iniciativa que cree en la palabra como posibilidad de cambio. Gracias a su impulso, estas historias han logrado cruzar los muros de la prisión para interpelar a la sociedad desde la honestidad más cruda y la experiencia vivida.
Abrió el acto Carmen Cabrera, coordinadora del proyecto, acompañada por el concejal Juan Carlos Bueno; Carlos García, director del Centro Penitenciario de Topas; Marta Pérez, subdirectora de Tratamiento; Juan Ramón López, coordinador de la UTE; y la escritora Almudena Merino, en una presencia coral que simbolizó el respaldo educativo, institucional y humano a una obra nacida para transformar miradas y conciencias.
La presentación se vio arropada por la intervención artística de Fernando Maes, cuya actuación añadió emoción y profundidad a un acto que huye deliberadamente del discurso complaciente y apuesta por la verdad sin artificios. Música y palabra avanzaron de la mano para acompañar unos textos que no buscan justificar el pasado, sino mirarlo de frente, advertir sobre él y abrir una rendija por la que pueda entrar la esperanza.
En nombre de quienes escriben desde dentro, tomó la palabra Enrique Motos, uno de los autores del libro, que puso voz a la experiencia y a la esperanza hecha realidad. Lo hizo recurriendo a una frase de Antonio Flores que resume su propio camino: «Escarmentar de la experiencia y aprovechar los malos momentos para salir adelante». Un verso convertido en brújula vital que explica su proceso de cambio y reconstrucción. Hoy, junto a su mujer, es ejemplo de esa segunda oportunidad que el libro reivindica, ambos regentan la tienda de ropa “Viste y Brilla”, en la céntrica calle Íscar Peyra de Salamanca, un proyecto que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos con la venta online. Un testimonio vivo de que el error no tiene por qué ser el final, sino, a veces, el punto de partida.
Penitencia Encadenada fue presentado por primera vez el pasado 18 de diciembre en el propio centro penitenciario de Topas, en un acto cargado de simbolismo que contó con la presencia de Vicente del Bosque y del diputado de Cultura y alcalde de Santa Marta, David Mingo, como muestra del respaldo institucional a un proyecto con clara vocación educativa y preventiva.
Entre sus páginas laten infancias heridas, sueños suspendidos y futuros en construcción, pero también la determinación de quienes trabajan cada día por reconstruirse desde la educación, la convivencia y el compromiso personal. No hay épica ni victimismo. Solo palabras que nacen en la sombra para recordarnos que incluso el tiempo entre rejas puede convertirse en una oportunidad real de transformar una vida.
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