Santa Marta ha vuelto a cumplir con uno de esos rituales que se entienden desde la tradición y la identidad, un momento en el que el bastón de mando cambia de manos y el pueblo reconoce, aunque sea por unos días, la autoridad simbólica de sus mujeres. Con la entrega del bastón a la Aguedera Mayor, las Águedas han dado comienzo a sus celebraciones, una fiesta que es memoria, reivindicación y alegría compartida.
Teo Gutiérrez ha sido la elegida este año para encarnar ese mando cargado de significado. Lo recibió en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, convertido por unas horas en escenario festivo, entre mantones de manila, detalles charros y la complicidad de más de medio centenar de mujeres que sostienen viva esta tradición generación tras generación.
La concejal Marta Labrador ha sido la encargada de hacer el traspaso, acompañada del concejal Juan Carlos bueno, quienes han querido agradecer su labor con unas palabras de reconocimiento.
“Es un placer recibiros cada año a las águedas que hoy toman el mando. Los pueblos los hacen las personas y este acto está cargado de compromiso e implicación; vosotras hacéis pueblo”
La flauta y el tamboril de El Mariquelo pusieron música a los bailes tradicionales, mientras las roscas fritas, recordaban que la fiesta también se celebra en el convite compartido, al ritmo y al baile de las más reconocidas charradas.
La quema del pelele y la festividad de Santa Agueda
El calendario aguedero continúa con uno de sus momentos más esperados, la quema del pelele Quinciano, que tendrá lugar la noche del miércoles 4 de febrero. El monigote, confeccionado con retales y ropas viejas, arderá como manda la costumbre, cerrando ciclos y dejando paso a lo nuevo entre risas y fuego compartido. El broche final llegará el 5 de febrero, con misa en honor a Santa Agueda, la procesión por las calles del pueblo, bailes y una comida de hermandad que reunirá a todas las participantes.
Las Águedas de Santa Marta son las guardianas de una tradición ancestral. Son un colectivo activo, presente y participativo, que demuestra que la cultura popular no se conserva en vitrinas, si no en la calle, en la música, en los gestos y en la voluntad de seguir celebrando juntas. Durante estos días, Santa Marta no solo cede el mando, si no que reafirma su identidad y conserva las tradiciones a través del colectivo de las Águedas.
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