Crecen los avistamientos de jabalíes en Santa Marta

La ubicación del municipio junto al río Tormes y la cercanía de la Isla del Soto, junto a los cultivos de maíz en municipios ribereños como Nuevo Naharros y Amatos, explican la presencia cada vez más frecuente de estos animales en la zona

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 00 de enero de 2026 

En los últimos meses, los avistamientos de jabalíes en Santa Marta se han vuelto cada vez más frecuentes, especialmente en las zonas cercanas al río Tormes y en el entorno de la Isla del Soto. Entre los reportes más recientes destacan los tres ejemplares que se pasearon por la isla a comienzos de septiembre, un joven jabalí que se acercó al recinto del evento The Champions Burger en pleno bullicio, así como ejemplares vistos en el parque de la Carretera de Nuevo Naharros y, el más reciente, en la Avenida de la Serna.

Los expertos apuntan que la cercanía a las riberas, la abundante vegetación y los campos de maíz proporcionan a estos animales un hábitat seguro, lo que favorece su acercamiento al entorno urbano. Además, la búsqueda de alimento, incluido lo que encuentran en los residuos generados por la actividad humana, contribuye a que estos animales se adentren cada vez más en las zonas habitadas y, por qué no, también su propia curiosidad.

La ribera del Tormes, un entorno atractivo para el jabalí

El río actúa como un corredor natural que proporciona agua, protección y acceso fácil a los cultivos cercanos. Los maizales de localidades próximas como Nuevo Naharros o Amatos refuerzan la presencia de estos animales en la zona, que en los últimos años han experimentado un fuerte crecimiento en toda la provincia.

Riesgos de la convivencia con fauna salvaje

Aunque los jabalíes suelen evitar el contacto con las personas, su presencia próxima a las áreas urbanas puede generar problemas. El riesgo más importante se encuentra en la seguridad vial, ya que los cruces inesperados de estos animales por carreteras y caminos pueden provocar accidentes. También existen posibles situaciones de tensión en paseos o zonas de ocio como la Isla del Soto, especialmente cuando los ejemplares se sienten amenazados o viajan con crías, lo que los vuelve muy agresivos.

Una población en aumento en España

El caso de Santa Marta refleja un problema generalizado en la sobrepoblación de jabalíes en todo el país. La ausencia de depredadores, la abundancia de alimento y la capacidad de adaptación de la especie han disparado su número en las últimas décadas, lo que multiplica los avistamientos cerca de pueblos y ciudades.

Horas de mayor actividad

El jabalí es un animal de hábitos principalmente nocturnos y crepusculares, lo que significa que su actividad se concentra en las primeras horas de la noche y al amanecer. Durante el día suele permanecer oculto en zonas de monte, matorrales densos o riberas, donde encuentra refugio y seguridad. Con la llegada de la tarde, comienza a desplazarse en busca de alimento y agua, aprovechando la menor presencia de personas. En entornos con mayor actividad humana, los jabalíes refuerzan todavía más este comportamiento nocturno, lo que explica que la mayoría de avistamientos en carreteras y caminos próximos a los pueblos se produzca en esas franjas horarias, aumentando así el riesgo de encuentros inesperados y accidentes de tráfico.

Control local sobre la fauna salvaje

La creciente presencia de estos animales pone de manifiesto la falta de eficacia del control local. La ausencia de planificación y la escasa coordinación entre municipios hacen que las medidas puntuales resulten insuficientes. Mientras tanto, los jabalíes encuentran en la ribera del Tormes un entorno perfecto para asentarse. Es necesario avanzar hacia estrategias conjuntas que incluyan control poblacional, mayor vigilancia y acciones preventivas.

Educación y conocimiento del entorno

La educación ciudadana es clave para afrontar esta situación. Informar a los vecinos sobre el comportamiento del jabalí y las pautas de prevención ayuda a reducir riesgos y favorece una convivencia más segura. Entender la importancia de no alimentarlos, mantener la distancia y avisar a las autoridades son pasos básicos para garantizar la seguridad y respetar el equilibrio natural del entorno.