Santa Marta estrenó la Navidad envuelta en un resplandor casi mágico, como si cada rincón del municipio hubiera aguardado todo el año para revelar, de golpe, su secreto de luz. Y lo hizo acompañada por cientos de vecinos, familias enteras y visitantes que, desafiando la humedad y el frío de la noche, quisieron ser testigos del nacimiento oficial de las fiestas.

La Isla del Soto, transformada por primera vez en la “Isla de la Navidad”, se convirtió en el corazón palpitante del estreno. Bajo la caída suave del día, cuando el cielo comenzaba a oscurecerse, un río de gente avanzaba por el puente que conecta la ciudad con la isla del soto como si todos siguieran un mismo latido, una intuición compartida de que algo extraordinario estaba a punto de suceder.

El alcalde, David Mingo, con la voz quebrada por la emoción, pulsó el botón del encendido acompañado por una niña del público, un gesto que simbolizó la unión entre generaciones en una celebración que ya forma parte del alma santamartina.

Mariposas luminosas planeando sobre los senderos, estrellas suspendidas entre los árboles, figuras mágicas custodiando los caminos y criaturas ya queridas por los vecinos despertaron bajo la nueva iluminación como si surgieran de un largo sueño.

El reflejo de la luz sobre el agua y los pasos emocionados de los presentes convirtieron el paraje en un escenario de cuento. A la entrada, el recién estrenado Rincón del beso bajo el muérdago se transformó desde el primer instante en uno de los rincones más fotografiados y celebrados.

Tras ese paseo de luz, la marea humana se desplazó hacia la Plaza de España, donde la Villa Navideña abrió sus puertas en un estallido de colores, melodías y figuras artesanales. La carpa instalada junto al Ayuntamiento se llenó en pocos minutos para escuchar a los alumnos de la Escuela Municipal de Música y Danza, cuyos villancicos pusieron la banda sonora perfecta a la noche inaugural.

Las casitas de madera, los cascanueces gigantes, el carrusel y los personajes navideños se entremezclaban con el aroma irresistible de las castañas asadas, el chocolate caliente y la emoción de los más pequeños, hipnotizados ante cada detalle del decorado.

Este año, Santa Marta ha multiplicado su Navidad con diez escenarios, cada uno inspirado en una historia. Desde el nacimiento tradicional en la avenida Antonio Machado hasta las Casas de jengibre en la calle Virgen del Carmen.

El parque de hielo en la plaza de la Iglesia a los viajes imaginarios En globo con Papá Noel o En trineo a Laponia en la avenida de Madrid, del mundo de los cuentos en el Edificio Sociocultural a los árboles mágicos que saludan a quienes regresan a la Isla del Soto. Todo pensado para que cada visita se convierta en un pequeño descubrimiento.

Con esta impresionante acogida, Santa Marta se alza como uno de los grandes destinos navideños de la provincia. Una Navidad capaz de iluminar calles y plazas, pero también de despertar emociones, recuerdos y ese espíritu colectivo que hace sentir a cada vecino que, al menos durante estas semanas, el municipio entero late al mismo compás de luz y esperanza.


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