Del acuerdo económico al guiño a la Alemania nazi

El cambio horario Implantado hace más de un siglo para aprovechar la luz solar y reducir el consumo energético, sigue dividiendo opiniones entre quienes defienden su ahorro y quienes reclaman su eliminación por sus efectos en la salud

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 25 de octubre de 2025 

Este fin de semana volvemos a retrasar los relojes una hora para dar la bienvenida al horario de invierno, un gesto que millones de ciudadanos repetimos cada año sin pensar demasiado en su origen. Sin embargo, el cambio de hora, una medida ya habitual en más de 70 países, tiene detrás una larga historia que combina decisiones políticas, razones económicas y el intento de aprovechar al máximo la luz natural.

El primer antecedente se remonta a 1916, durante la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania y el Reino Unido implantaron por primera vez el cambio horario para reducir el consumo de carbón. España, siguiendo la tendencia de sus aliados comerciales, adoptó el sistema ese mismo año. Desde entonces, con interrupciones y modificaciones, el país ha mantenido la alternancia entre horario de verano y de invierno.

Sin embargo, el giro más significativo se produjo en 1940, en plena dictadura franquista. Para alinearse con la Alemania nazi, el régimen decidió adelantar una hora el reloj respecto al meridiano de Greenwich, que es el que geográficamente correspondería a la península ibérica. Desde entonces, España vive “una hora por delante” de su hora solar natural, dos en el caso de las Islas Canarias, una circunstancia que ha influido en los hábitos laborales, los horarios de comidas y hasta en la vida social del país.

Décadas más tarde, en 1974, la crisis del petróleo llevó a muchos gobiernos europeos a recuperar y estandarizar el cambio de hora con el objetivo de ahorrar energía eléctrica, aprovechando más la luz del día y reduciendo el consumo en iluminación. La Unión Europea consolidó esta práctica mediante directivas comunitarias que coordinan el ajuste horario entre los Estados miembros.

En la actualidad, la medida continúa siendo objeto de debate. La Comisión Europea propuso en 2018 eliminar el cambio bianual y permitir que cada país eligiera un único horario fijo, pero el proceso quedó paralizado ante la falta de consenso entre los socios comunitarios. Mientras tanto, los defensores del sistema sostienen que sigue contribuyendo al ahorro energético, especialmente en los países del sur, mientras que los detractores argumentan que los beneficios son mínimos y que los efectos sobre la salud, alteraciones del sueño, cansancio o irritabilidad, superan sus ventajas.

En España, diversos expertos abogan por recuperar el horario solar, el mismo que rige en Reino Unido o Portugal, lo que supondría retrasar una hora el reloj de forma permanente y ajustar los horarios sociales y laborales a un ritmo más natural. No obstante, el Gobierno ha optado por mantener el actual sistema mientras Bruselas no adopte una decisión definitiva.

Así, esta madrugada del sábado al domingo, los relojes volverán a marcar las dos de la madrugada cuando sean las tres, un recordatorio anual de que el tiempo, más allá de los relojes, también es una construcción política y cultural con raíces en la historia.