Cada doce del mes de octubre, en los reinos de España y en muchas tierras de ultramar, se celebra la jornada que los actuales cronistas llaman Día de la Hispanidad, memoria viva del encuentro de las dos orillas del mundo, acaecido en el año del Señor de mil cuatrocientos noventa y dos, cuando el navegante don Cristóbal Colón, al servicio de los Reyes Católicos, arribó a las nuevas tierras del occidente.
Aquel suceso, señalado por la Providencia Divina, abrió nueva era en la historia de los pueblos, pues desde entonces las gentes de Europa y las de las Indias Occidentales comenzaron a mezclarse en costumbres, lenguas y creencias. De tal mestura nació una vasta comunidad de espíritu y de voz castellana, que ahora cuenta con más de quinientos ochenta millares de almas, las cuales comparten una misma lengua, una misma fe y una misma heredad.
Así, en esta fecha se honra la memoria de cuantos surcaron mares bravíos y de los pueblos del Nuevo Mundo, que dieron forma a un vínculo eterno entre ambas orillas del universo hispano, símbolo de una cultura que, tras siglos pasados, aún resuena con noble fuerza en los confines del orbe.
Del Origen del Día de la Raza
El Día de la Raza tuvo su principio en los albores del siglo XX, como modo de conmemorar el descubrimiento de las Indias Occidentales. Fue en el año de mil novecientos trece cuando Don Faustino Rodríguez-San Pedro, docto y letrado, alcalde de la noble Villa de Madrid, ministro del reino de Alfonso XIII y presidente de la Unión Iberoamericana, propuso el nombre de tan señalada festividad.
En sus propias palabras, debía ser una “fiesta de paz y de fraternal cariño” entre los españoles de ambas riberas del océano.
La intención de tan ilustre caballero fue ensalzar la hermandad entre España y las naciones de lengua castellana, exaltando los lazos de cultura, historia y palabra que unen a la Madre Patria con los pueblos de las Américas. Desde entonces, esta conmemoración se levanta como símbolo de unión y memoria, evocando los lazos eternos que cruzan el mar y juntan corazones bajo la sombra de una misma herencia hispana.
Dicha denominación tomó carácter oficial cuando la fecha fue proclamada Fiesta Nacional en mil novecientos dieciocho, en los días del reinado de Alfonso XIII y bajo la gobernación de Don Antonio Maura. El propósito de tal proclamación fue fomentar la unión y la concordia entre los pueblos españoles y americanos, vínculo que se mantuvo a lo largo de los años de la Segunda República y los primeros tiempos de la dictadura del General Franco, perpetuando el recuerdo de aquella fraternidad transmarina.
Mas allá de su raíz histórica, esta jornada llama a la meditación sobre los lazos que hermanan a los pueblos de la lengua castellana, sobre la riqueza de sus costumbres y la fortaleza de un idioma que millones de almas comparten a una y otra parte del Atlántico.
Fiesta Nacional de España
Según se recoge en la Ley de dieciocho de mil novecientos ochenta y siete, del siete de octubre, se establece que el doce de octubre ha de celebrarse como la Fiesta Nacional de España. Así se declara solemnemente:
“Se proclama Fiesta Nacional de España, a todos los efectos, el día doce de octubre”
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