Santa Marta despide su ciclo taurino con emoción, tradición y un gesto solidario

La jornada del sábado acogió por la mañana “El Toro”, el festejo más emblemático y benéfico, y por la tarde la última capea popular, que cerró con éxito una intensa semana de pasión taurina

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 3 de agosto de 2025 

Santa Marta vivió este sábado la jornada taurina más completa en la que se combinaron la emoción, la tradición y la solidaridad. El día comenzó a las ocho de la mañana con la esperada cita de “El Toro”, uno de los actos más simbólicos de las fiestas, y concluyó por la tarde con la última capea popular, que puso el broche de oro a un ciclo cargado de momentos memorables en la Plaza de Toros.

Barbaclaro, de la Venta del Puerto y una romana de 42 arrobas

“El Toro”, organizado por Talento Castellano en colaboración con el Ayuntamiento, lleno la plaza de aficionados, unos 2.500, desde primera hora de la mañana. Ya con los mozos prestos en el ruedo y el aliento del público contenido en las gradas, hizo su salida Barbaclaro, un precioso ejemplar de La Ventana del Puerto, de impecable lámina y línea Atanasio, que remató en los 480 kilos y mostró desde el primer tranco su brava nobleza.

Exigió a los corredores rapidez, temple y decisión, y a cambio regaló embestidas con emoción y nobleza. Las carreras ajustadas, los quiebros ceñidos y algún que otro susto dibujaron el guion de una mañana vibrante, respondida con aplausos sinceros por un público entregado al arte y al riesgo.

Más allá del componente taurino, este festejo matutino brilló por su carácter solidario. La entrada, mediante invitación con un donativo de 1€, fue destinada íntegramente a apoyar la causa de “María, la princesa futbolera guerrera”, una iniciativa que logró movilizar a los santamartinos en torno a un gesto de generosidad y compromiso.

Por la tarde, el ambiente festivo continuó con la celebración de la última capea popular del programa. Con las gradas teñidas del color de las peñas y un público entregado, las vaquillas pusieron a prueba a los más valientes en una sucesión de recortes, carreras y revolcones que arrancaron vítores y risas.

El coso volvió a ser un espacio de encuentro intergeneracional, donde mayores y jóvenes compartieron la emoción y la cercanía de un festejo que mantiene viva la esencia de las fiestas de pueblo. La conexión entre el ruedo y la grada, el respeto al animal y el disfrute colectivo marcaron una tarde inolvidable.

Con este doble festejo, Santa Marta cierra su ciclo taurino patronal, confirmando su arraigo cultural y su capacidad de conjugar la tradición con valores como la solidaridad y la participación ciudadana.