¡Buenas noches, Santa Marta!

Raúl Pérez “Aru”, mítico DJ de las fiestas de Santa Marta entre 2008 y 2018, protagonizó un emotivo reencuentro con el público en un homenaje sorpresa a su trayectoria

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 3 de agosto de 2025 

Y sonó de nuevo Piratas del Caribe… y con ella, su inconfundible grito de guerra: “¡Buenas noches, Santa Marta!”. La emoción se apoderó de la Plaza Tierno Galván en una escena que muchos no esperaban, pero que todos celebraron con un aplauso largo, sincero y cargado de nostalgia. Raúl Pérez, “Aru”, el DJ que marcó una época en las fiestas patronales de Santa Marta, volvía a los platos por sorpresa tras años de ausencia, regalando al público una sesión inolvidable en homenaje a su trayectoria y a los diez veranos que compartió con su pueblo.

Fue más que música. Fue un reencuentro entre quien, durante una década, puso banda sonora a tantas madrugadas festivas, y un público que no ha olvidado aquella voz que anunciaba el inicio de cada noche. Su reaparición, justo después de la última verbena, sirvió como colofón perfecto a las fiestas de 2025, en un broche final cargado de recuerdos, emoción y gratitud.

En la entrevista concedida tras la sesión, Raúl, visiblemente emocionado, confesó que sintió “nervios, ilusión y mucho agradecimiento”. Recordó con cariño sus inicios en el mítico Café Moderno, donde empezó su andadura como DJ, pasando por Piper’s y otros locales de renombre en Salamanca, hasta convertirse en uno de los primeros DJ de la escena local en los años 2000.

“Santa Marta ha sido mi casa musical durante muchos años”

También tuvo palabras especiales y un recuerdo muy emotivo para DJ Víctor, a quien dio su primera oportunidad con solo 14 años en las fiestas de San Blas. Hoy, Víctor es ya un nombre consolidado en el panorama musical, con una carrera en plena expansión y del que espera vuelva muy pronto a los escenarios.

“Ver su evolución es una de las cosas que más me llena de todo este camino”

Con este gesto, Santa Marta cerró sus fiestas de 2025 rindiendo homenaje a una figura querida, testigo y protagonista de muchas madrugadas inolvidables. Un reencuentro inesperado que demostró que la música, los recuerdos y las emociones no entienden de calendarios.