El ruedo de la plaza de toros de Castellar se convirtió en el escenario del esperado debut en este año de la Novillera con picadores Raquel Martín, y lo hizo como ella sabe, con el temple y quietud que caracterizan a los toreros de la tierra del toro; los de salamanca.
Raquel Martín deslumbró al público con una actuación impecable, dejando una huella imborrable en la memoria de los aficionados jienenses que se daban cita en una plaza con tres cuartos de almas silenciadas por el impecable porte torero castellano de la santamartina.
Con la espada en mano, la santamartina demostró en ambos toros una vez más por qué es uno de los nombres más destacados en el mundo del toreo en el escalafón novilleril.
En su primero, inició la faena con doblones llevándolo de largo en una tanda poderosa, sacándose el toro hacia los medios. El astado noble pero muy parado, lo siguió recibiendo con tres verónicas y una media para meterlo en caballo.
Muy firme, quieta y asentada, estuvo con la muleta en este primero que nunca rompió, y que la torera tuvo que ponerlo todo. Lo pasaporto con una estocada casi perfecta que lo hizo rodar.
En el segundo, un torito con 510 kilos, y que no se dejó con el capote, muy engallado y sin humillar. Se descalzo las manoletinas para coger la muleta, quieta muy metida y muy cerca donde dibujó tres soberbias tandas con la izquierda que quedaran en la memoria de los allí presentes. Estocada casi entera, doblando el contrario.
La firma de la santamartina, DOS orejas en cada uno de ellos, lo que suman CUATRO, y como sucede en la capital del TORO, donde nadie es profeta en su tierra.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Castellar (Jaén).
Tres cuartos de entrada.
Se lidiaron novillos de Guadalmena (1º y 4º), El Cotillo (2º) y Hnos. Collado Ruiz (3º).
Raquel Martín, dos orejas y dos orejas
Álvaro Rodríguez, dos orejas y dos orejas
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