FIESTA de SANTIAGO APÓSTOL 2025 PARROQUIA SANTA MARTA
Mariano Montero, párroco
Queridos amigos, autoridades y vecinos: Un año más celebramos en Santa Marta de Tormes a Santiago Apóstol, patrono de esta iglesia de Valdelagua, y le honramos con esta misa, como acción de gracias y para seguir inspirándonos en él.
Cuando cualquier español escucha “Santiago Apóstol”, espontáneamente lo asocia al “camino de Santiago”. El 2024 los peregrinos rozaron el medio millón y este año se superará esa cifra. Jóvenes de nuestra parroquia lo han hecho en este mes y lo recomiendan vivamente a quien lo tenga pendiente. Creo que es oportuno hoy enfocar desde ahí esta homilía.
1.- El camino de Santiago representa el camino de la vida
La tradición cristiana siempre lo ha tenido claro. El camino de Santiago es inspirador, ahora y siempre, para nuestra propia vida. Es una oportunidad de encuentro con la naturaleza, con los demás, con Dios y con uno mismo. A la vez, ocurre que al principio vamos llenos de cosas, y poco a poco aprendemos a quedarnos con solo las imprescindibles. Y pueden ser diversas las motivaciones personales de quienes emprenden el camino, pero todos los que lo han hecho manifiestan que, en la medida que avanzan, van sintiendo cómo gana espacio el silencio, la reflexión y oración personal y la paz interior.
Así ocurre con nuestra vida. Decía un maestro espiritual que a lo largo de nuestra historia todos atravesamos tres etapas de crecimiento personal, definidos por tres palabras: éxito, fecundidad y fidelidad. Es en los primeros años, los de nuestra juventud y primera adultez, cuando de alguna manera todos perseguimos el éxito: que nuestros sueños se cumplan, que nuestros empeños tengan un buen resultado, que todo lo que hagamos sea fructífero y satisfactorio.
Más adelante, al surcar la meseta central de la adultez, nuestra motivación vital va cambiando. La dureza y los desengaños de la vida me hacen darme cuenta de que no soy tan fuerte ni tan bueno como creía, ni la realidad cambia según mis expectativas. De manera que nuestra motivación evoluciona del éxito a la fecundidad: ya no pretendo resolverlo todo, sino trabajar como en una siembra, que merece la pena porque, aunque yo no llegue a verlo, podrá dar algún fruto.
Finalmente, en la última etapa de nuestra vida, es cuando voy aceptando que la realidad no cambia según mis expectativas, que lo que no controlo es mucho más de lo que yo creía, que las relaciones son mucho más importantes que los quehaceres y que, en definitiva, la vida tiene más de gracia que de conquista. Es entonces cuando me centro en la fidelidad a lo sencillo de cada día y de mi fe más profunda: sintiéndome pequeño como nunca, puedo descubrirme más grande que nunca delante de Dios. Porque veré claro que no valgo por mis éxitos, ni siquiera por mis fecundidades, sino por la misericordia y la gracia de Dios Padre, que en Jesucristo me mira como a un hijo amado y me muestra un camino de Vida eterna.
2.- Jesús y Santiago nos llaman a una vida más libre y generosa
Las lecturas bíblicas de este día nos hablan de todo esto, tanto en una dimensión personal como social.
El testimonio de Santiago Apóstol es evidente. En el evangelio se acerca a pedir a Jesús un lugar de privilegio. Lo que le mueve es muy humano: la necesidad de reconocimiento y valoración, que en negativo puede derivar en perseguir como sea los primeros puestos y alimentar un afán de poder desmedido. ¿Qué pasó en la vida de Santiago entre este episodio y su muerte como mártir que nos narraba la primera lectura? Él vivió una evolución en la dirección de olvidarse de sí mismo para orientarse por completo al amor de Dios y del prójimo, siguiendo las huellas de Jesús en la vida y en la muerte.
En el evangelio los demás apóstoles se enfadan con Santiago y Juan por su torpeza. Entonces Jesús les deja a todos una enseñanza que es muy actual para nosotros: “Todos sabéis cómo los grandes de este mundo oprimen a los pueblos”… (en nuestro mundo, el emperador Trump impone a todos su voluntad y permite guerras donde se mata a niños y civiles impunemente, por disparos y por hambre, ante la mirada impotente de todo el mundo)… Jesús añade: “Que no sea así entre vosotros. Quien quiera ser el más grande, que se haga pequeño; y quien quiera ser el primero, que se haga el último. Así como el hijo del hombre no ha venido para ser servido sino para servir y dar la vida por muchos”.
3.- La iglesia de Santiago Apóstol, una luz en las urbanizaciones santamartinas
El 1999, hace ya 26 años, se inauguraba esta iglesia de Santiago Apóstol, con la vocación de ser un faro de luz para esta zona del municipio. En aquel tiempo el pueblo de Santa Marta de Tormes crecía a buen ritmo y lo hacía también Valdelagua y su entorno. Por su ubicación, esta iglesia ha mantenido celebraciones dominicales y sacramentos de los que se han beneficiado no solo los vecinos de Valdelagua, sino tantos otros de las urbanizaciones cercanas, que también iban creciendo.
Su historia se revela como un camino original que le da identidad: Los primeros vecinos llenaban la iglesia con sus hijos, en una efervescencia de vida nueva y participación. Años después, en la medida en que avanzaba el ciclo familiar, fueron viendo cómo los hijos orientaban su vida fuera de Salamanca, quedando solo el matrimonio y a veces uno de los dos al fallecer el otro. Por otro lado, las casas y el templo se iban llenando de hijos y nietos en los tiempos de vacaciones, para alegría de todos. Y sobre todo en los últimos años, tras la pandemia y por el deseo de un entorno más saludable, nuevos vecinos han llegado a esta zona y están aportando nueva vida y dinamismo a esta iglesia. Una historia viva. Un camino en marcha. Como el camino de Santiago. Una historia en la que Dios ha estado presente.
¡Hay mucho que celebrar! Un valor original de este templo es que fue costeado por las aportaciones de los feligreses, lo cual habla de la generosidad de tantos a lo largo del tiempo. Igualmente, la colaboración de muchos en los servicios parroquiales, como la liturgia, la catequesis o el banco de alimentos.
Esta iglesia ha celebrado siempre esta fiesta de Santiago Apóstol como un acontecimiento de identidad y fraternidad. Que lo siga siendo hoy, tanto en la misa, como en la procesión y el compartir posterior.
¡Viva Santiago Apóstol!
Santa Marta de Tormes a 25 de julio de 2025
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