Paso, que va
¡Qué tiempos aquellos de “El Coche Fantástico”! ¡Cómo se disparaba nuestra imaginación y soñábamos con tiempos en que se hiciera realidad aquella maravilla: un coche automático! Y sin querer hemos llegado al portal de esos tiempos, suavemente, apercibiéndonos de que la realidad, la ciencia, es más lenta y complicada que la imaginación. Pero ya está aquí, a las puertas.
El coche totalmente automático aún nos causa respeto, nos provoca cierta inseguridad, cuando posiblemente sea más inseguro y temerario un conductor humano.
Casi todos los coches actuales traen GPS para orientarte por dónde llegar al lugar deseado con una exactitud casi perfecta, aunque siempre mejor que nosotros mismos. Los mapas de carreteras, los planos callejeros también están a punto de extinguirse. El cambio de era se caracteriza precisamente por la extinción de objetos y de costumbres. Y así está sucediendo actualmente y me gusta reflejarlo en estos artículos. Para los mayores que han conocido más acontecimientos e instrumentos, los tiempos han corrido y cambiado vertiginosamente. Sí, vertiginosamente, hasta el punto de temer un precipicio próximo. Y se habla de la Inteligencia Artificial despectivamente, aunque también con temor, como de cualquier cosa novedosa que ha trastocado los principios humanos. Al final, nos vamos adaptando a ello hasta que se convierta en algo doméstico, habitual.
Yo diría que con todo lo que han avanzado las nuevas tecnologías, el transporte es uno de los pasos más lentos. Ya tendríamos que disponer de vehículos voladores según la ciencia-ficción. Estamos lejos aún de la teletransportación. Pero hemos de reconocer que los nuevos vehículos evolucionan radicalmente cada cinco años, más o menos. Casi todos los coches actuales disponen de una función de conducción semiautomática: mantienen la zona media del carril por donde se circula, coge las curvas, controla la distancia de los vehículos que marchan delante, frenando para acoplarse a su velocidad, acelera cuando entiende que le vas a adelantar…¡Es increíble! Detectan también las señales que limitan la velocidad, los pasos de cebra, la proximidad de objetos, de otros coches, de personas y frenan, si el conductor no lo hace antes para evitar la colisión. Sin duda, los ingenieros están trabajando especialmente en la seguridad, en la evitación de accidentes tomando como base las vías de transporte actuales, es decir, calles y carreteras con la señalización actual. Esto dificulta el avance porque los dispositivos informáticos de los coches tienen que interpretar lo que ven, analizarlo y tomar decisiones. Todo ello irá mejorando conforme esa temida Inteligencia Artificial se vaya perfeccionando.
Los accidentes serán menos frecuentes, –¿desaparecerán?– las leyes de tráfico cambiarán, también las carreteras. ¿Pero los seguros de accidente descenderán sus cuotas? ¿Entrarán en crisis por falta de siniestros? Chi lo sa!
JotaeMeGe
Escríbenos