ANORA
Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Sean Baker
Elenco principal: Mikey Madison (Anora), Mark Eydelshteyn, Yura Borisov
Cuando una película no te ha impactado, o no has visto virtudes reseñables y recibe premios como el Óscar, te avergüenza dar la opinión propia en una crítica. Es el caso de esta película. Recuerdas sin querer el chiste de aquel conductor que oye por la radio que un vehículo circula en dirección contraria por la autopista y él responde: “¿Uno? ¡Y cientos!”. Se espera siempre que la película premiada tenga unas ciertas características que no tienen otras, una calidad superior, aunque sabemos que los premios no significan mucho, son producto de un mejor márketing.
La película Anora es divertida, se pasa un buen rato, ratos de comedia de enredo algo forzado, pero divertidos. Y un final a la americana que no soportan finales abiertos o desgraciados.
Alguien podrá interpretar que es una película erótica por la profusión de escenas de ese tipo que aparecen en ella con bellas mujeres, con desnudos explícitos y juveniles, pero tratados con naturalidad, ya que transcurre la primera parte en un club de bailarinas eróticas, incluso la protagonista es una de ellas. Como es esperable, Anora o Anie se enamora del hijo de un magnate ruso. Y vive el sueño de la abundancia y de un matrimonio ideal. Los padres de él se oponen al matrimonio, situación que da lugar al enredo cómico, una persecución, desternillante a veces, del hijo que ha huido en solitario. Tanto las escenas en la casa de él intentado dominar a una desenfrenada Anora, como la persecución del hijo huido resultan demasiado largas, como si el director hubiera encontrado en ello el filón de película popular.
Podría decir que su feliz final es sorprendente. No es así, se ve venir. Y resuelve el caso en unos resolución amorosa para salir del cine con una sonrisa en boca.
El tema es tan viejo como el cuento de la “Cenicienta”, repetido en muy diversas versiones, hasta en “La Dama y el Vagabundo”: la victoria del amor que es siempre un tema comercial.
¿Qué ha visto el jurado de los Óscar para premiarla? No lo sé. Tal vez que no hay que fiarse de los rusos. Porque realmente, habiendo tantos inmorales magnates en EE.UU., ¿por qué elegir a unos rusos? Es otro recurso sempiterno para los americanos que siempre surte un efecto positivo en su público desde la guerra fría y de actualidad hoy en día.
Por ver algo positivo, me he forzado en entender que el tratamiento de la “prostitución” o mejor “juegos eróticos” de pago, es tratado con naturalidad, aunque haya quien entienda que no sea más que una película porno. No, tampoco es eso. Veremos una película de estilos mezclados: romanticismo un tanto melifluo, una mujer fuerte y luchadora, un mundo xenófobo, una comedia con pinceladas de tragedia, una película de enredo,… En fin, a pesar de ir contracorriente, no salí del cine hastiado, antes al contrario y como he dicho, con una sonrisa en la boca.
Jesús María
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