HERETIC
Nacionalidad: Estados Unidos.
Directores: Scott Beck y Bryan Woods.
Actores: Hugh Grant (Sr. Reed), Sophie Thatcher (hermana Barnes) y Chloe East (hermana Paxton).
Es esta una de esas películas en las que el cartel de propaganda informa sobre su contenido: dos muñecas elevando la vista hacia una mano y una cara gigantescas, la mano de un hombre en penumbra. El resto del cartel, negro y amarillo lateral como fondo. Las letras del título están diseñadas como un entramado de maderas amarillas sobre el mismo fondo negro. El propio título mantiene la lengua original: Heretic. Hereje, en un país como el nuestro, de Inquisición, de pureza de sangre en su pasado, tendría connotaciones distintas. En inglés nos transporta a otro mundo, un mundo de terror. Toda la propaganda nos inclina a ello.
Dos jóvenes hermanas mormonas (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), Barnes y Paxton, inocentes, con una creencia en su fundador candorosa e ilusionante, van de puerta en puerta predicando su doctrina con esperanza de alcanzar la santidad con nuevas conversiones. Llaman a la puerta del señor Reed quien las recibe con una amplia sonrisa y amabilidad. La sonrisa de un Hugh Grant, me atrevería a decir, que es parte del protagonismo de la película. Desde un primer momento el espectador adivina una sonrisa cínica, que oculta algo, que persigue algo y que las dos misioneras mormonas no sospechan ni por asomo. Si de algo abusa el director es de primeros planos de las caras con los que nos muestra ese oculto sarcasmo del señor Reed y la inocencia de las dos muchachas. Las convence de que vive con su mujer y que aparecerá en cualquier momento, aunque el espectador intuye una mentira.
Los primeros diálogos plantearán una disquisición religiosa para la que las chicas creen tener respuestas. El Sr. Reed las apabulla con sus argumentos, argumentos dialogados y argumentos visuales. De estos últimos nos muestra los libros sagrados de las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islamismo) y las compara con las tres versiones americanas del juego más conocido con el nombre de Monopoly. Encima de una mesa coloca los tres libros sagrados y encima cada uno de los tres juegos, dando a entender que las religiones son como los juegos.
De pasada, sin apenas darle importancia, la hermana Paxton explica que de reencarnarse en algún animal –creencia impropia de su religión– sería en una mariposa y se posaría en las manos de sus seres queridos para que la reconocieran, no en sus cabezas ni en sus hombros.
Tras la presentación de los juegos y de los libros sagrados, comienza la intriga, el terror. Se ha pasado de las disquisiciones religiosas al juego terrorífico al que les propone jugar. Ellas en una ausencia del señor Reed intentan escapar de la casa, pero no pueden porque está bloqueada la puerta. Para salir, el señor Reed les propone utilizar una de las dos puertas en las que marca las palabras fe (creyente) y duda (no creyente). Ambas puertas descienden a un oscuro sótano. La intriga se convierte en terror con la oscuridad de las estancias y unas luces que se apagan y encienden, unas velas que iluminan la sala tenebrosamente.
Deciden elegir la fe. En el sótano se dirime el dilema de la resurrección por medio de un truco que al final descubren las dos predicadoras. La acción entonces se va complicando, el terror se alimenta con la violencia, con unas dependencias tenebrosas, con puertas que no tienen salida. El carácter del señor Reed ha ido progresando hasta el sadismo, de modo tal que las dudas religiosas del principio, los juegos de Monopoly, sirven solo de sombra o leit motif a los acontecimientos que sobrevienen y que no quedan bien explicados si no es solo por aterrorizarnos con visiones espeluznantes. En un breve momento final pregunta el señor Reed a la hermana Paxton si ha descubierto cual es la verdadera religión, a lo que ella responde que es el “control”. El control como en el juego del Monopoly, el dominio.
A la hermana Paxton, minutos antes de terminar la película, tendida en el suelo nevado de un jardín luminoso y resplandeciente. una mariposa detiene su vuela en su mano, tal vez se trate de la hermana Barnes, su compañera de misión mormónica, para identificarse, como hubiera hecho ella misma en una posible reencarnación. Tal vez, solo tal vez, porque existe una duda sobre el significado de la mariposa. Cabe otro simbolismo. Es probable que esté relacionado con la llamada “teoría del caos”, sobre el posible hecho de que el batir de alas de uno de estos insectos en el Amazonas, provoque al final un sunami en el otro extremo del planeta. La película así lo muestra: dos cándidas palomas o mariposas con su buena voluntad de convertir personas para su causa se ven envueltas en un sunami de terror.
La película tiene todos los ingredientes del cine de terror además de estar cuidadosamente rodada y ambientada: es una buena película de este género. El planteamiento inicial de la duda religiosa, de la búsqueda de la verdadera religión, queda diluido, fagocitado por la trama escalofriante en que se convierte.
Jesús María
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