De trazo breve y emociones eternas

A primera vista

 

El día es un día gris de Febrero. A saber, el típico día plomizo de invierno, de escalofríos y desgana. Hoy he visto en el calendario que es viernes y 14. San Valentín para más señas. El ambiente no da para muchas alegrías, aunque a veces la vida te sorprende con alguna anécdota. La taza de café me calienta las manos mientras mi mente se enreda pensando en las vacaciones de Semana Santa. Ya queda menos. Quizá conozca a alguien en alguna parte, alguna vez, en algún momento. De vuelta a la realidad y a través de la cristalera, empiezo a observar con detenimiento lo que es amor a primera vista. No hay duda. Los franceses lo llaman “le coup de foudre” y a veces también “le coup de folie”. Quien pudiera experimentarlo, sentirse alcanzada por un rayo, atrapada por la locura. En medio de la multitud y tras llamar su atención, él se acerca a ella y le planta un beso en los labios. Un beso torpe pero eficaz. Ella se queda paralizada y se sonroja, pero le regala una sonrisa. En ese momento, incluso a mí el corazón me late más deprisa por la emoción. El amor es increíble, espontáneo, inesperado… hasta que él se va en busca de la siguiente niña de la guardería.

José Luis Logar