ERRE DOPADA
Allá por 1996, un ecologista y economista canadiense de nombre William Rees y su alumno Malthis Wackernagel propusieron un nuevo concepto que sirviera como indicador para conocer el grado de impacto de la sociedad sobre el medio ambiente, y el ambiente del debate social se fue “caldeando” con opiniones de expertos prestigiosos y con las ignorantes de quien no lo es, así se nos dibuja, pero con mismo eco y recorrido, e incluso más por constancia y persecución de diferentes intereses. Lo llamaron “Huella ecológica” y maneja cuatro factores principales, la vivienda, la alimentación, el transporte y el consumo de bienes y servicios. Siete años más tarde nacería en Suecia la activista Greta Thunberg para convertirse en el icono de los jóvenes contra el cambio climático. Si uno echa un vistazo al currículum de Educación Primaria podrá darse cuenta que, aunque con guiño transversal en todas las asignaturas, con especial peso en Ciencias Sociales y Naturales, los contenidos relacionados han ganado en importancia y multiplicado en detrimento de otros que han quedado solapados o incluso reducidos a testimoniales. Para focalizarlos y no pasar desapercibidos hasta han alcanzado jerarquía de evaluables bajo amparo político y por imperativo legal en cumplimiento de agenda. No sé si por verdadera preocupación o por tantas expectativas milmillonarias que se nos escapan o porque España busca liderar la salvación del Planeta entero, que no solo miramos por nosotros y por el cero coma cero y pico por ciento del medio ambiente que nos corresponde y tenemos en responsabilidad… somos así de buena gente.
¿Tan bien lo hicimos hasta el año 96 que no necesitaba atención o control… o, todo lo contrario, tan mal como para llegar a esta situación, “ambiente enrarecido” y hasta sospechoso? Sea como fuere, se ha ido produciendo una transición con incremento de “erres” con objetivo de limitar lo “errático” para combatir la reincidencia; así, se empezó reglando en tres “r” conceptuales (reducir, reutilizar y reciclar), después se pasó a cinco (añadiendo rechazar y reparar a los tres anteriores) y ya hemos alcanzado las siete (esas cinco más rediseñar y recuperar)… y las erres que estén por llegar que redoblen, resuenen y redunden. Lo sé, os estoy enredando. Todo sea por cuidar el medio ambiente y por un consumo sostenible…
Porque digo yo con atrevida ignorancia, ¡menuda ocurrencia!, que no va a ser por montarse un macronegocio, acceder a millonarios fondos y crearse un reguero de chiringuitos, tanto institucionales como derivados, oficinas, sucursales y áreas donde emplear a acólitos, que les aporten grandes beneficios y animen al lucro; tampoco será, ¡qué disparate!, para desviar la atención y tatuarnos el miedo multitudinario que nos controla y domestica, como pasó con la pandemia y pasa con la expectativa de guerra. Para la causa, más estéril que fértil, su reducción a los necesarios no variaría mucho de los resultados que pudieran ofrecer una gratuita concienciación e implicación de andar por casa.
Un sistema, engranaje y otras ingenierías que, sobre todo, sirve para la justificación de unos servicios indeterminados, ambiguos y hasta ficticios con su respectiva legión de nóminas y para satisfacción de una serie de multidisciplinarios intereses que les mueven. Queda nada para que se nos convenza de que atentamos más contra la agenda 2030 desde nuestra cocina por no echar en el contenedor amarillo nuestros desechos de plástico, latas o briks, que un caza de guerra Lockheed Martin F-22 Raptor o cualquier explosión letal para el ser humano que se celebra con júbilo, se pone a su disposición “barra libre”, anima su producción y mercado… pero no, no vamos a pasar al arco y la flecha. Por supuesto que hay un problema, que lo tenemos que asumir en preocupación y responsabilidad, pero no desde esta “coctelera” de residuo propio, nocivo y tóxico. Si el paciente tiene metástasis, no puedes tratarlo con un Nolotil, si su supervivencia depende de una operación hay que utilizar el bisturí con decisión, entusiasmo, valentía y con energía (renovable), sin seleccionar tumoraciones o contemplar indultos a brotes sospechosos e insostenibles. Volviendo al escenario colegio y niveles primerizos o básicos, el presupuesto destinado para la causa es migaja en la comparación; en modo lujo, limitado a facilitar cartón coloreado que dé forma a un contenedor o bien de manera austera reutilizando una papelera o caja cualquiera con fines clasificatorios; un par de charlas y, como dije, colando en el temario sin coste alguno, que ni encarece ni abarata un libro de texto, el fundamento teórico y agenda que enriquece a tantos. Los niños se aplican y comprometen relativamente a sabiendas que les sirve para aprobar un examen con el aliciente de contenido asequible; a nivel práctico les sigue costando recoger un simple papel del suelo y tirarlo a la papelera, pero obedecen a “regañadientes” dejándote claro que no es suyo. Quizás ahí esté la clave y plan de mejora, en creer que si lo hubiera tirado él lo recogería sin protesta alguna, en el egoísmo que hacen gala… en hacer, en consecuencia, que todo esto afecte a “lo suyo”. Si les inculcáramos que para su funcionamiento y servicio, podrán disponer de wiffi, datos, tik tok o youtube en función de su particular implicación en esta labranza y ajuste a sus intereses y propuestas, “otro gallo” nos cantaría. En cuanto dejan la escuela, o en ella como adolescentes y según se inicien en su ocio al aire libre, en casa según exigencia familiar, a la mayoría ( y no tan jóvenes) les deberíamos suspender con carácter retroactivo. A pesar de excepciones, sencillo de comprobar a simple vista especialmente en esta época del año viendo el estado en que quedan los espacios tras una reunión y encuentro en un botellón o festejo…la calle, la plaza, la verbena, un parque o el lugar elegido para esas lides. Para finalizar, una prueba tipo test; si un niño va por la calle y a su paso o alcance se encuentra una lata en el suelo, con toda la información y formación que se le supone al respecto ¿cómo creéis que reacciona?
A/ la elude y pasa de largo.
B/ La pisa y aplasta dejándola en el sitio.
C/ Le da una patada a seguir.
D/ Le da una patada con fuerza y sin destino para poner a prueba su potencia en el golpeo.
E/ Si va en grupo se la pasa a otro con el pie, juguetean y dejan tirada.
F/ Se agacha y deposita en una papelera que está a metro y medio.
G/ La recoge y espera a encontrarse con un contenedor de color correspondiente para echarla.
Ahora olvidaros que es ese niño y sois vosotros…¡Sí!, como todo, hay que educarlo con la responsabilidad, convencimiento e importancia que tienen las cosas y nuestra participación, conscientemente de sus posibles consecuencias.
Cristino
Escríbenos