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VIOLENCIA DE GÉNERO (2)

 

¿CAUSAS Y SOLUCIONES? En artículo anterior decía que había que profundizar y centrar el esfuerzo en la raíz y la causa para pasar de la mera señalización de culpables a ofrecer soluciones eficaces que “arriesguen” con mayor garantía a la reducción si fuera imposible la erradicación. En cuanto a la causa aludía a que había que diferenciar entre lo emocional o sentimental de lo circunstancial; si el origen está en un sentimiento caducado, en el engaño, con celos y posesión imperando, en el desgaste psicológico, en la humillación y anulación de una persona… en los rincones donde la psicología no tiene acceso o se le regatea, diferentes en cada cual, poco se puede hacer y  deja en las circunstancias  la posibilidad y esperanza que  pueden permitir mejor maniobra de posibles soluciones.

 

 Seguramente todos conocéis cientos de rupturas de gente famosa (actores, deportistas, cantantes, políticos…) ¿por qué la violencia de género no se expresa en ellas con misma crueldad y bajas? ¿Podría ser por el dinero? es muy posible, porque las sentencias (cuales sean) no impiden un acomodado acuerdo ni que las necesidades tanto de uno como de otro (independientemente de culpas) sigan bien satisfechas y no condicionen o zancadilleen el desarrollo de sus respectivas vidas por separado.

 

¿Ocurre lo mismo con el ciudadano de a pie que no dispone de esas posibilidades? Partiendo de que aquí no hay victorias y sí particulares derrotas humanas y sociales, en mi opinión también es posible… como lo es que la sentencia, en vez de “empate”, arroje un perdedor o más perjudicado y que deba afrontar unas dificultades que a partir de ahí le compliquen la vida, alimente “sus demonios” y pueda llevarle a tomar decisiones inadecuadas o generar un odio amenazante con terribles consecuencias, que no por ello van a tener justificación alguna. Quizás haya que juzgar buscando proporcionalidad o equilibrio y priorizar o seleccionar subvenciones para donde no se llegue (con las correspondientes condiciones para su mantenimiento y con rigor hacia el trampeo) teniendo en cuenta la situación en que queda cada uno, si hay hijos de por medio, riesgos y, sobre todo, el hecho de que puede estar en juego la vida de no pocas personas.

 

No sé. Me viene a la memoria “El Rafita”, aquel entonces menor que en 2003 violara, quemara y asesinara con brutal ensañamiento a la joven Sandra Palo. Le cayeron 4 años de internamiento, otros tantos de libertad vigilada y todas facilidades posibles a la carta con visos de reciclaje y reinserción; cada uno de esos días entre manutenciones, alojamiento, gastos personales y profesionales a su servicio suponía más de 200€ (pasando de los 6000€/mes); máxima protección (imagino que protegiéndole de nosotros) en defensa de sus derechos y dignidad, cambio de identidad, secretismo y piso en Vallecas a cuenta de la Comunidad de Madrid. No voy a entrar a valorar la ley del menor, su vulnerabilidad ni causas que pueden originar estos tempranos episodios de delincuencia ni nivel de responsabilidad eximente, como tampoco las soluciones que se dispongan.

 

A pesar de ello, el menor se hizo adulto y todos esos servicios no han impedido que vaya coleccionando más de medio centenar de antecedentes. Si hay dinero, infraestructura, cobertura, medios y recursos para proteger a un verdugo; si no los mismos, proporcionales… ¿no deberían merecerlo más las victimas? Resultaría caro ¿verdad? ¡Sí!, es mucho más barato que te maten, una esquela, un crespón negro, un minuto de silencio y banderas a media asta. Si debe haber un ministerio exclusivo con un presupuesto de 20.000 millones, que lo haya… pero con seriedad, no en manos frívolas que pavimenten su negocio y empaticen más con sus caudales o posibilidades para satisfacción de la vida propia y, a la vez, con un implícito rastreo de voto favorable que la alargue, que con las víctimas.

 

Que evolucione a una Institución sujeta a  la Administración pública pero sin ideología, independiente y sin ánimo de lucro gestionada por mujeres (y hombres) que sepan del miedo e incertidumbre, que tengan el conocimiento tatuado, que hayan vivido o  sufrido las consecuencias y, sobre todo, que aporten su dramática experiencia ajustada a todo aquello que a ellas les pudiera haber faltado o hubieran necesitado (ayuda, recursos y medios) y no dispusieron para haber podido tomar decisiones que no anclaran o iniciativas y arrestos que al menos, sino solucionado o evitado completamente, les hubieran servido para limitar sus miedos, reducir el riesgo o minimizar amenazas, dolor y sufrimiento… haciéndoles “menos víctimas” y favorecido o creado nuevas oportunidades, nuevos comienzos y esperanzadoras expectativas  en la continuidad de sus vidas.

 

Con licencia para aplicar medidas sólidas, maratonianas e infatigables. A partir de ahí, dar validez como refuerzo y apoyo complementario (que no solución) a todas esas iniciativas de visibilidad, concienciación, prevención, atención y recurso que puedan resultar fértiles (líneas telefónicas, órdenes de alejamiento, pulseras, carteles, campañas…) pero, sobre todo, proyectado al abrigo y maduración de rocosos valores en educación y formación en seno familiar y en colegios… desde cuna y guardería. Deberes para todos y todo ello al amparo de un presupuesto que llegue a la necesidad en carne viva, sin regateo ni desvíos o perdido en el camino, y de unas leyes y justicia sin fisuras… que en expresión extrema no facilite rejas de barro ni rehabilitaciones o reinserciones ficticias.

 

Matizar por otra parte, profundizando en las causas y diluido en las cifras con interés en silenciarlo para que no se vincule con otras preocupaciones sociales ni grietas, que se está abriendo camino la violencia de género que importamos procedente de otras culturas y religiones… y no creo que descubra nada diciendo que en otros lugares se atenta con mayor crudeza, impunidad, cuantía y rutina contra los derechos de las mujeres. En este contexto y en porcentaje, el 48% de los asesinatos (en ejecutor y víctima) que se cometen en nuestro suelo tienen otro acento y en no pocos casos la estela de establecimiento de “relaciones recurso” o de oportunidad dispar con diferentes intereses y perspectivas que pueden confundir y dinamitar la unión o convivencia. En modo alguno hace menor el problema, ni se debe adjudicar  genéricamente a la migración (sí al sujeto que lo cometa allá de donde proceda), ni resta valor o importancia a la víctima (cual sea y de donde venga)… pero su reconocimiento sí  hace justicia, y no por ello tampoco  justifica ni merece relajación, hacia el machismo patrio o hacia el “género hombre nacional”, evidenciando que no es tal cual en su expresión como nos hacen creer,  reduciendo  casi a la mitad el número (y proporcionalmente en consecuencia la violencia ejercida), para disgusto  de los intereses de quienes estratégicamente nos lo “restrega”, como vengo insistiendo,  con intención de dividir y enfrentar para apropiarse de “pesebres” a granel.

 

¿Soluciones para esta extensión?  Se buscan héroes, tal vez cambiar otras culturas, respectivas costumbres, creencias o convicciones y religiones yendo al origen de las mismas… ¡Casi nada! ¿Voluntarios? para ello habría que abandonar la zona de confort y “jugársela”, es más sencillo adoptarlo o adaptarlo y diluirlo en “nuestro modelo” y mirar hacia otro lado porque somos una sociedad idílica para tragar con todo. En fin, no seamos Quijotes, no hay dinero para financiar la ley de la Ela aprobada en noviembre, tampoco lo hay para fármacos de demostrada eficacia contra el cáncer… esto tiene visos de continuidad y desgraciadamente de que seguirá todo igual; incluida, si hay una cámara delante, la fingida indignación con yugular inflamada de quienes precisamente deberían favorecer y activar soluciones fértiles con sus decisiones y responsabilidad política en servicio a la sociedad. Es escandaloso que esto le pueda venir tan bien a alguien y a tantos.

  

CRISTINO