Vaya por delante que soy muy futbolero, muy del Real Madrid y que admiro el juego del brasileño; por otra parte, condeno cualquier expresión o manifestación de origen xenófoba o racista.
Al “caso Vinicius” le empiezan a pesar las agujetas. Se va a cumplir un año (21-Mayo-2023) del encuentro que lo motivó (Valencia-Real Madrid) y jornada tras jornada “resucita” y se convierte en actualidad en diferentes escenarios, bien con él como víctima recurrente o bien con distinto protagonismo, como recientemente en Sestao en la persona de Cheikh Sarr (portero del Rayo Majadahonda). Aunque se den situaciones con esos visos, en absoluto creo que ninguna afición del futbol español sea racista y tal calificación se debe reducir a la persona o grupo en cuestión que así se manifestara sin atender a contexto o según circunstancias, y nunca debe servir para extenderla o etiquetar a todo un colectivo afición determinado .Racista se es o no se es, si se expresa de forma selectiva o depende de momentos o motivos será otra cosa y merecerá ser nombrada de otra forma. Por lo tanto, es fundamental contextualizar lo ocurrido y tener en cuenta diferentes factores o circunstancias, que en modo alguno tampoco justificarían dicho comportamiento.
En la actualidad, en primera división, hay aproximadamente ochenta jugadores negros repartidos en los veinte equipos; el Real Madrid cuenta con nueve, el que más; y Osasuna, el que menos, con uno.
Entonces, en el Valencia jugaban siete (Correia, Kluivert, Foulquier, Lino, Musah, Mosquera y Diakaby); este último, en abril de 2021, en un partido contra Cádiz, fue víctima del insulto racista por parte de un jugador del equipo gaditano (Juan Cala). Es difícil de creer que una afición racista se decante, identifique o elija para vivir el futbol un club con el 30% de jugadores negros; por otra parte, estoy seguro que cuando “le tocó” a DiaKaby ser víctima, los mismos que insultaran a Vini mostraron su apoyo y solidaridad con su jugador; no me cabe ninguna duda que esos mismos celebrarían y jalearían al brasileño si jugara en su equipo y les sería ídolo absoluto y, finalmente, se evidencia que todo jugador negro que pisa Mestalla, del equipo que sea, no sufre esa actitud en su contra.
Ni más ni menos que el mismo racismo que se pueda dar en la sociedad porque el futbol también forma parte de la vida social y de no poca importancia en la misma.
En este contexto también entra en juego el antimadridismo manifiesto, como elemento consentido de nuestro futbol, hasta razonable en cauces deportivos, por parte de en según qué equipos ; también, la cuestionable estrategia como recurso, tanto por parte de jugadores y técnicos contrarios como por extensión de respectivas aficiones, basada en la provocación hacia un jugador brillante y decisivo para condicionar su juego y empeorar su potencial o rendimiento. Según cuál sea la respuesta de Vinicius, así de susceptible será para que tenga continuidad ,o no , en cualquier terreno de juego que visite el equipo blanco.
En lo que a Vini respecta, y debe asumir responsabilidad, él tiene que ser el primero en autoprotegerse y hacer bien “sus deberes” limitando ciertas actitudes y gestos, o reeducarlos y adecuarlos, ante la posibilidad de ser interpretados como provocación hacia según qué niveles de entendimiento, momentos o escenario en que los exprese, sin que ello signifique que deba cambiar su forma de jugar o afecte a su juego. Es compatible.
Tiene que ser capaz de encontrar respuesta a por qué a él y no a sus ocho compañeros del mismo color o por qué no a otros jugadores negros de otros equipos que pisan el mismo césped ante las mismas aficiones. Es joven, pero es un aprendizaje asequible… que en su defecto o de no darse, insisto, tampoco licencia expresión alguna, hecho o situación racista hacia su persona. Si quiere abanderar o ser voz en esta campaña en contra del racismo, es necesario que ejemplarice y seleccione correctamente la forma en que se expone sobre un campo de futbol.
En cuanto a lo que a nosotros respecta, debemos adecuar el enfoque de la situación sin dejarnos llevar por gustos o colores. En el clásico del domingo pasado, por ejemplo, Fermín (jugador del F.C.Barcelona) , joven como el brasileño, pero de tez blanca, tampoco estuvo acertado en su celebración y en su expresión creo que eligió mal las formas cuando de otra manera más respetuosa la alegría podía ser la misma y le mantendría mismo mérito. No se magnificará ni pasará nada y… en ese nivel es donde debemos situar todo lo que en este contexto tenga a Vinicius como centro de atención. No es cosa de color de piel ni del color con que se mire, es más de actitud, de voluntad y respeto sin renunciar a ser uno mismo; de errores y correspondientes aprendizajes que la madurez alcanza, que no deben derivar a lacra racista y no deben perder consciencia de que esto es futbol…y el futbol es un juego, un enorme escaparate que no es huérfano de valores, que consumen, miran y viven millones de niños y niñas… que mal hacemos si les desviamos de él o de lo que realmente es, porque llegarán a ser hombres y mujeres y de alguna forma puede condicionar sus respectivas vidas… y la vida, la vida no es ningún juego de niños.
Cristino
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