ROJO BÁSICO
Me llega de un admirado profesor y amigo…
“Sabemos que nos mienten. Saben que nos mienten. Saben que sabemos que nos mienten. Sabemos que saben que sabemos que nos mienten. Y aun así, siguen mintiendo”.
La cita es del escritor ruso Alexander Solzhenitsyn. Yo añadiría policromado y… encima les toleramos, consumimos y defendemos divididos y enfrentados, regalándoles nuestra confianza.
¡Claro!, alguien nos tiene que gobernar y, al final, el que nos los merezcamos o no es detalle menor, y la posibilidad de que nos pueda dar lo mismo unos que otros porque, al final, todos son iguales es hacer una transfusión a nuestro sometimiento.
La cosa no es azar ni ocurrencia ni algo espontáneo, es una situación estratégica y calculada, fruto de un tejido y cultivo de 8 años que ha recuperado el escenario de las dos Españas con el extra arbitrario de una tercera anti una o anti otra, incluso anti sendas contra esta patria nuestra, que nos aboca a que pueda ser tan decisivo, o más, el tener claro a quién vamos a votar como el tener claro a quién no votaremos.
A este punto llegamos en el momento maduro elegido por quien nos gobierna, que, en contra de lo que pueda parecer, llega con nota y con “los deberes hechos” en cuanto a crispación y división (su especialidad), con refuerzo de miedo mediático inoculado… y aupado por espléndida cosecha para sus intereses, que no necesariamente son los nuestros.
Así, según nuestro amo y señor, estamos obligados a elegir bando y decidir únicamente entre “involución y progresismo”.
Pero hagamos una reflexión sobre ambas opciones… La involución adjudicada a la derecha, elevada a extremo por antojo, a la que se nos impone repudio, en realidad es virtual en cuanto que carece de realidad demostrable y se ha tenido que tirar de archivo en busca de resurrecciones y referencias añejas para espejarla, con muy poca probabilidad de “éxito” en nuestra actualidad y diseño democrático.
Lejos del imaginario de aquella, la otra opción es el recomendable y seductor progresismo presumido y henchido de este gobierno de alarde moral superior; plagado de realidades y evidencias que por sí solas, pienso, definen con nitidez el nivel de evolución y progreso alcanzado en dos legislaturas.
Dejando a un lado la multitudinaria corrupción que les adorna, la mayordomía de las administraciones públicas y la intoxicación del Poder Judicial, que ya serían argumento suficiente para descabalgarlos del poder, veamos la hoja de servicios…
La vivienda ha subido un 65%, el alquiler 45%, la inflación general 28%; trece millones de españoles en riesgo de pobreza, la pobreza infantil asciende a un 34%, el índice de natalidad es el más bajo de la historia; en el tercer trimestre de este año el paro se ha situado en el 10,18% (2.591.200 personas), lideramos el paro juvenil de la UE; el 50% de la población cobra menos de 25.000 € al año; la gasolina ha subido un 30%, la luz un 35%, el gas 50%, los coches nuevos un 40%, la fruta el 35%, la carne y el pescado un 40%, hoteles y restaurantes un 35%, medicamentos y sanidad privada un 25%; los delitos violentos han subido un 74%, el tráfico de drogas un 75% y las violaciones un 287%.
Se recauda un 56% más en impuestos: si trabajas, el IRPF; si ahorras, Impuesto de Patrimonio; si consumes, el IVA; si inviertes, el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales o de Actos Jurídicos Documentados; si regalas, Impuesto de Donaciones; si te mueres, Impuesto de Sucesiones… Y, aun así, los servicios públicos exhiben carencias, cada vez peor y hasta con coste de vidas… y la deuda pública se dispara un 46,5%.
En educación, desastrosos resultados en el informe PISA. El modelo de pensiones se tambalea y la dificultad para mantenerlo irá en aumento; prácticamente 1 de cada 2 euros del presupuesto del Estado va destinado a su pago, con un coste estimado para este año que va a rondar los 230.000 millones; o lo que es lo mismo, 630 millones al día (¡26.250.000 € por hora!).
Muchos estaréis pensando: pero no hablas de sus medidas favorables y buenas decisiones. La verdad, me da pereza y para ello, como he dicho otras veces, tenéis una completa programación en la televisión pública abarrotada de Cintoras e Intxaurrondos blindados con oro, con los que yo no puedo competir ni en recursos ni en nómina.
Pero sí, ¡vale!, tras este legado, efectivamente ahí está el “Escudo Social”, auténtico caviar para urnas, la solución perfectamente calculada y estratégicamente diseñada; ya sabéis… el conjunto de medidas económicas y sociales extraordinarias aprobado por el Gobierno para proteger a los colectivos más vulnerables frente a la crisis, emergencias o situaciones de inflación.
Más allá del riego de subvenciones y delicias varias, la medida estrella es el Ingreso Mínimo Vital (IMV), un umbral mínimo de ingresos de modo que el Estado abona la cantidad necesaria hasta alcanzarlo y que, si ingresas cero €, lo habitual entre la gente que no trabaja, pues el Estado te paga el importe total: en caso de personas solas (individual), que esté solo y no conviva con nadie, 733,60 €/mes… y para el próximo año (2027) la cuantía sube un 14%, mucho más que las pensiones de los trabajadores que han cotizado toda su vida, así para el próximo curso alcanzará los 836 €; en el caso de una familia de dos personas, la paga está en 950 € (para 2027, 1.087 €) y para familia de tres personas (2 y un menor), 1.170 €/mes (para el próximo año, más de 1.300 €)… así sucesivamente hasta un máximo de 1.600 €/mes este año (1.800 € para el próximo).
Ya satisface a 893.820 hogares y 2,72 millones de beneficiarios, y los extranjeros que lo cobran ascienden a 155.611 (agosto 2026), 16.000 más que en enero.
No lo voy a llevar a debate porque desconozco las situaciones y necesidades de cada cual, Dios nos libre, y habrá de todo, incluyendo la acomodada elección voluntaria.
En serio, ¿os parece un éxito rimbombante o un rotundo fracaso llevar a 2,72 millones de personas, y los que vengan, a ese umbral? A mí lo segundo y pienso, y a estas alturas me da igual quién lo favorezca, que el auténtico escudo social sería un mercado laboral capaz de permitir a las personas vivir con autonomía y sin depender del auxilio del Gobierno de turno… y, por supuesto, que proteja a todo aquel que por evidencia no pueda acceder a ese mercado.
En conclusión, amigos, las dos opciones (una virtual y la otra manifiesta) parece que son involutivas.
Por otra parte y, paradójicamente, lo que nos está pasando y la situación que estamos viviendo nos la hemos buscado solitos, era y es históricamente previsible, las pistas y los modelos no son pocos y ni siquiera podemos culpar al “Cisne de la Moncloa”, que está jugando perfectamente sus cartas en un marco que, a mi modo de ver, es muy sencillo de entender desde la entraña e ideario socialista, en que prima la igualdad de resultados sobre la igualdad de oportunidades, y desde la lucha de clases.
En su conjunto lleva implícita una lógica que podemos reducir a que, si por ideología quien tradicionalmente te vota es la clase social baja, cuanto más numerosa sea mucho mejor para tus intereses y mucho mejor todavía, ante el temor de ser alcanzada y que se te retire confianza, si consigues a mayores que la clase media poco a poco se aproxime al umbral bajo.
Es cuestión de procesos intencionados de rojo básico, con narrativa de libertad y señuelo de empacho de derechos, y de una programación de manual… todo lo demás es un intento de fijarnos con dependencia a sus ubres, entretenernos con pan y circo.
CRISTINO
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