DIFERENCIAS QUICIADAS E INTERESES VARIOS
(PRIMERA PARTE)
El triunfo de la Selección Femenina en el último Mundial recuperó y avivó el debate sobre el supuesto machismo en el fútbol en particular y en el deporte en general. Según se ofrece y formato actual, tanto las diferencias como la falta de igualdad son manifiestas, pero tienen una justificación que se ajusta a evidencias de distinto perfil, a factores concretos y a una realidad que condiciona o determina y no tiene que ver con el hecho de ser mujer o no, ni con su profesionalización, que también. Para comprender tanto el debate como las diferencias, sin obligación a estar de acuerdo, hay que contextualizarlo desde tres puntos de vista distintos, con diferente entraña y con sus respectivos o particulares objetivos e intereses; independientes, incluso sin tener nada que ver con el fútbol, pero íntimamente relacionados y con la capacidad propia para individualmente o en su combinación favorecerse tanto como obstaculizarse… para proyectarse tanto como para impedirse.
Tres escenarios: uno político, de manoseo y que se centra en la agitación social, división y debate (Primera parte). Otro, de dictadura económica, de financiación y visión empresarial; necesario y que escribe el guión. Y un tercero marcado por obvias diferencias de carácter deportivo en la comparación en cuanto a práctica, capacidad física, rendimiento o resultados, espectáculo que generen y capacidad de seducción a disposición y elección, según atracción y gusto personal de la audiencia, público, espectador o aficionado que lo consuma. (Segunda parte).
PERSPECTIVA POLITICA:
En manos del gobierno de turno, no cambiaría mucho en otras, el fútbol en sí les es de interés residual, confirmado hasta en la asignación de los titulares del correspondiente Ministerio (Iceta entonces, ahora Alegría). Pero sí Importan sus impuestos y recaudación para las arcas públicas .A través de la recolecta de información para confeccionar una previsión (globo sonda) vieron la oportunidad de rédito electoral en la hazaña de la Selección. La mujer y todo lo que converge en ella se ha erigido en el colectivo social y argumento más importante en el escenario político actual y clave en su estratégica campaña diaria, relegando a un segundo plano a la ideología (de unos y otros, reducida a sacar votos aunque sea debajo de las piedras) para convertirse en el eje principal y necesario para alcanzar exitosos resultados en urnas por parte de unos o ser causa del fracaso de otros.
No en vano, en España hay más de 24 millones de mujeres, que equivalen a otros tantos millones de votosentre los reales y los potenciales risueños ; de ahí también el particular empeño de hacerse con la propiedad de las elecciones más tiernas y de fácil convencimiento que encarna la juventud. Viendo la masa social que mueve el y el aumento de licencias federadas, el fútbol supone excusa propicia, cebo y cantera. Manipulación que, por otra parte y robusteciendo su discurso (en propia coherencia), estratégicamente bifurca en la relación con el colectivo y votos LGTBI dado su alto porcentaje de orientación confesa en el futbol femenino. Colectivo que se acerca a siete millones de personas, de las cuáles el 70% bascula hacia la izquierda. El empeño de imponer a Jenni, por ejemplo, se ajusta al modelo americano con la figura de la jugadora Megan Rapinoe, activista y altavoz que cuenta con tres millones de seguidores en redes sociales. Veremos cómo se expone, y si Hermoso entra en nómina, y campaña, una vez que cuelgue las botas o decida futuro.
Ante la escasa posibilidad de cambio y enrocamiento del fútbol en su evolución, que reduciría y aislaría la captación de votos, hay que tirar de otros recursos fértiles que mezclen y relacionarlos. Aquí, a la sombra del titular “ misma actividad, mismas horas trabajadas y mismo sueldo”, entra en escena y en debate el grito de lucha y garantía por la igualdad laboral y equiparación salarial, que no digo que en según qué casos no exista, pero los desconozco; sí que es cierto que hay profesiones con mayor representación femenina que masculina o empleos que se les atribuye casi como exclusivo, como sucede con hombres; en los trabajos de la Administración Pública no existen esas diferencias y en las universidades suponen mayoría. La pregunta clave es ¿en qué sectores existe esa cacareada irrazonable desigualdad?. De forma nítida solo la veo en el deporte profesional y, aunque cueste aceptar, según está diseñado es razonable. No se cuestiona que por misma profesión y horas trabajadas), por ejemplo, haya una diferencia abismal entre los honorarios de la Pantoja y cualquier tonadillera o grupo que actúe en verbenas y fiestas de pueblo; o la que pueda haber entre lo que gane Candela Peña y Penélope Cruz o Banderas en sus interpretaciones y películas; o la existente entre lo que ingresan los diputados (igualando géneros) por sus vítores y aplausos hacia sus líderes desde cualquier bancada del Congreso… respecto a quienes los puedan expresar en las Ventas o en el Bernabéu jaleando a su ídolo o equipo, que encima a unos les hace enriquecer y a otros les cuesta una pasta. Seguro que las habrá por según qué méritos, matices, otros factores y bla, bla, bla…que sirvan para justificar dicha diferencia ¿no?. ¡Pues eso! , igual sucede con el fútbol.
Así, desluciendo el triunfo e hilvanándolo con el calado o efecto del “beso Rubiales” la política metió sus zarpas entonando “cantos de sirena” huecos … que solo, en modo propina, pueden llevar a mejora en según qué aspectos (instalaciones, viajes, alojamiento, becas, subvenciones o primas puntuales) que sean competencia de la Federación o del Consejo Superior de Deportes, pero nunca alcanzar la postureada igualdad pretendida o equiparación de nómina en referencia a clubes. Sin embargo y por ejemplo, con esta inercia y al respecto, la política sí puede ningunear los sueños de miles de niñas y causar un daño irreparable en el deporte profesional en general según encaje la “ley trans”, sin faltarles a mismo derecho, en la decisión e inclusión de su participación en categoría masculina o femenina según sexo de origen o género cambiado. Buscar una alternativa en formato competición propia, de dudoso recorrido, ampliaría las diferencias con respecto a hombres (las mismas) a “las nuevas” respecto a mujeres. Nada de mentiras, medias verdades, globos sonda o arranques fantasiosos y fogosos; en aras de igualdad, también a las mujeres y entendiendo desacuerdo y decepción, hay que explicarles cómo funciona y está montado todo esto y a qué se deben o cuál es la raíz de esta desigualdad. No es cuestión de derechos y voluntades, ni de misma profesión y horas; trasciende de desplazar un balón a patadas o cabezazos…va en función y a ritmo de lo que se genera, produce y su consumo; de ingresos y gastos; de pérdidas y beneficios; de patrocinios, publicidad y marketing, inversiones, de compra y venta, de derechos televisivos y de imagen, de audiencias … fútbol y negocio fusionados. Producto.
Mbappé va a llegar al Madrid por 150 millones €, de prima, y cobrará 80 brutos por temporada, no hay que darlo vueltas ni buscar misterio; las cantidades son groseras, pero será sencillamente porque se estima que va a generar tres veces más. Beckham en 2003 costó 25 millones y en poco más de un año el fichaje ya estaba amortizado solo con la venta de camisetas. En el futbol femenino está sucediendo lo mismo, pero adecuando las cifras en función de lo que generan… si va en aumento, proporcionalmente se incrementará. Barreras más complicadas que las que levanta el futbol han derribado las mujeres. Según está montada la cosa, si está por darse y se les presenta oportunidad, que ojalá, lo harán igual y lo harán por méritos, no por favores. Bastará que nadie les niegue derechos. ¡No intoxiquen!
CRISTINO
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