CANCER EN EL CNIO…
Ligado y vinculado al artículo anterior, el CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) es la Institución oncológica puntera de España que cuenta con un gran prestigio a nivel mundial. Administrativamente es una fundación y desde 2011 recibe cada año 21 millones de presupuesto de nuestro erario. El patronato es de prestigio, más allá de con su presidencia y vicepresidencia, de Diana Morant (Ministra de Innovación y Universidades) como Presidenta de Honor y de tres vocales del gobierno; está formado por 4 vocales natos, 5 de comunidades autónomas y otros tres electivos, en su conjunto, en representación de otras fundaciones relacionadas con la investigación, universidades y con una entidad bancaria (BBVA). Además de representar nuestra esperanza contra el cáncer, supuestamente enmarca un caso de corrupción escandaloso… agravado, si cabe, por lidia y fines que en actividad ocupan al Centro, por el letal enemigo al que en investigación se enfrenta y por la agresión que nos supone sensible y emocionalmente la maniobra corrupta desde propia entraña. Indigna especialmente. La sensación es que el CNIO tiene cáncer, el tumor no está encapsulado… pero sí estabilizado y controlado en estado crónico. Ya denunciado, llama la atención que a nivel mediático apenas cuente con espacio y pase de puntillas; seguramente, como ya dije, debido a su incapacidad para dividir o adjudicar responsabilidades políticas al desarrollarse tutelado por dos gobiernos populares y tantos otros socialistas.
Así, presuntamente, alrededor de 25 millones de euros han sido robados a la lucha contra el cáncer durante 18 años a través de concursos públicos y adjudicación en reparto de amañados contratos administrativos, logísticos e informáticos; fraccionados, inflados o sin contraprestación… como gastos en obras que no se hacían o el intento de colar licitaciones iguales a otras anteriores. Un entramado de creación de empresas vinculadas a cargos del Centro, que ejercía de único cliente. Tanto en el hipo como en el epicentro de la organización emerge la figura sospechosa del ex gerente, un tal Juan Arroyo, y el que fuera Jefe de Personal (de siglas RM). La denuncia ante Anticorrupción parte del que fuera director de compras (más tarde de operaciones) y de la directora de Cumplimiento. El ministerio de Morant hizo caso omiso a sus cartas, miró hacia otra parte y ambos fueron despedidos el 31 de agosto de 2025, un día antes del nombramiento de la nueva dirección tras la gestión de María Blasco, quien sustituyera en 2011 a Mariano Barbacid al frente del CNIO.
El caso Blasco, de manifiesto hedor, ya fue atendido en esta sección 8 meses antes, en el artículo del 2 de enero de 2025, lo recuerdo resumido: sueldo de 230.000 € más extra anual de 30.000€,21 asesores; desvío de 2 millones invertidos en arte, convenio (2,4 millones) con la fundación donde trabajaba su pareja (Ruth Toledano), la adquisición de dos casas pagadas al contado en 2023; fue denunciada 6 veces por acoso laboral; deterioro de instalaciones y falta de material, 7 científicos de prestigio que se marcharon voluntariamente. Se dan las circunstancias de enfrentamiento y reproches recíprocos entre Blasco y Arroyo… y, la más incomprensible, de que éste fuera destituido como aquella, pero continuara ostentando responsabilidades con la nueva dirección impulsada por nuestra insípida Ministra. En cuanto a las empresas destaca “Gedosol S.L”, creada por JC, pareja del Jefe de Personal (RM), que en dos años sería contratada 43 veces y, en 2009, cuando RM abandona el CNIO se incorpora a dicha sociedad adoptando otro nombre de contacto para no levantar sospechas, continuando contratando de la misma forma con el Centro y cobrando 15,1 millones públicos.
Desde Gedosol comienza a gestionarse una suerte de caja B de empleados fijos del centro, con los que genera además un sobrecoste millonario a la entidad. El CNIO le paga centenares de miles de euros por desarrollos SAP (Sistema de gestión empresarial que integra y centraliza toda la información y los procesos en una única base de datos) que no hace el personal de Gedosol, sino el propio CNIO y otros proveedores. En 18 años ha conseguido 48 de 52 licitaciones de personal y 37 de 37 de informática, se habría llevado 3,3 millones públicos de más y habría generado 4,5 millones de sobrecoste laboral.
En 2011 se concede a Gedosol numerosos contratos por debajo de 50.000€ para eludir la obligación del concurso; se le abona 134.500€ por un trabajo que ya hace otra empresa (Zeus); se le encarga una migración de datos que se hace automáticamente (44.400€); trabajos que llevan un mes cuantifican en 6 para engordar facturas; 16.900€ por digitalizar un papel , 17.750€ por la impresión de otro; 16.100€ por el escaneado del expediente de un concurso público; 18.500€ por localizar telefónicamente o por mail a varios empleados del CNIO; 17.200€ por realizar una tabla de incidencias informáticas;6000€ por apoyo de recepción a seminarios. A través de esta empresa llegan al CNIO hijos, esposas y hasta vecinos de funcionarios del Centro; cobra 90.000€ por pasar a PDF la lista de presencias de los trabajadores durante 10 años…en fin, una retahíla de disparates que cuesta creer que no causaran alerta o sospecha a un patronato con tanto pedigrí.
El entramado empresarial vinculado a estos cargos y amigos, con el CNIO como único cliente, lo completa “ Zeus S.L” , ya mencionada con efecto duplicado compartiendo servicio de gestión SAP, que gana 15 contratos de 15 y factura 5,2 millones “a pesar de su escasa solvencia económica y técnica”. La sociedad “Alaos” se llevaría 1,3 millones de más y el 100% de concursos de almacenamiento. La empresa “Nevestalia” gestionaba una nave industrial en San Agustín de Guadalix. Y así llegamos a “Barrantes y Asociados SL , que figura a nombre de Ana Mª Guerrero y J.Luis Arroyo, esposa y hermano del gerente. Durante años en silencio y sin actividad relevante, delatada por su sede social en un bajo de la calle Quijote de Madrid, mismo lugar donde se localiza Zeus y Proyectos S.L. Inmueble a pocos metros de Bravo Murillo, donde en un piso del propio Arroyo también se localizan otras sociedades vinculadas a la trama. El golpe de gracia emocional en esta red y engranaje, especialmente decepcionante y triste y sin que ello necesariamente le reste brillantez como científico, viene asestado por la relación, en contexto de círculo íntimo, entre Mariano Barbacid y el gerente Juan Arroyo.
En su etapa como director del centro, Barbacid promovió dos operaciones que pretendían blindar a Arroyo; por un lado premiarle con un sobresueldo de 25.000€/año en concepto de “especial responsabilidad” y, por otra parte, que echarle fuera caro a través de una clausula (2002) en el que se le pagaría 45 días de salario por año trabajado con un máximo de 36 meses, en vez de los habituales 20 días con 12 meses tope. Además, supuestamente y abrillantando sombras, nuestro investigador estrella tiene al menos una empresa,” Herdon Inmobiliaria”, radicada en el mismo lugar que varias de Arroyo con su hermano José Luis. A esta sociedad se sumó en abril de 2024 “Vega Oncotargets”, ideada para hacerse con la patente del supuesto tratamiento, resultado de su investigación cuyo estudio presentaría dos años después.
En Chicago, el lunes 1 de junio, durante la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología, el doctor Zev Wainberg de la Universidad de California en Los Ángeles, presentó los resultados de un exitoso ensayo, cuyo estudio codirigió, aplicando un fármaco (Daraxonrasib) contra el cáncer de páncreas. Confieso que me ilusioné, de forma estéril, buscando aunque solo fuera mención honorífica hacia nuestro Mariano Barbacid.
El CNIO tiene pinta de “estar muy malito”, como diríais a vuestros menores a cargo en adaptación a su nivel de entendimiento y sin exigencia de mayores explicaciones. Presunción de inocencia para todos, faltaría más…
CRISTINO
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