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SEIS DE LA MAÑANA

Asomado a mi ventana.
Percibo entre los tejados,
ancha quietud, vasta calma.
Pena de los soñadores,
tristeza oscura del alma..
Un pueblo en paz.
Laboriosa tarea,
donde el día
comienza de madrugada.

Son las seis de la mañana.

Inicio de otra jornada.
Otra vez, donde la noche
deja su ilusión clavada en el centro de los sueños.
Esperanza cotidiana.
Percibo entre los tejados
el despertar de los seres
que lavan con agua clara,
las cuentas y los deberes…..
Sus consultas con la almohada
quedan como queda un caso no resuelto, sin coartada.
Abre este ir y venir,
nace una nueva alborada.

Y yo…..

Observando la vida,
asomado a mi ventana
a las seis y diez de la mañana.
No quiero hablar de tambores
ni de la guerra lejana, ni de la ira del mundo ….
Siga ancha la quietud
y en su vastedad la calma
Siga el dios de cada uno
velando por su manada….
Y que otro dios nos despierte,
nos libre de la galbana, de esa pereza ancestral
de no querer saber nada,
de mirar para otro lado
dejando para mañana
esta señal tan urgente
que nos pide y nos demanda.

Pena de los soñadores
Tristeza oscura del alma
a las seis y veintitres de la mañana….

Abelardo Grande