2

Décimas del fin del mundo

 

Al borde del fin del mundo

el corazón se consuela,

allí donde el ama vuela

y el sentimiento es profundo.

Busca, huyendo de lo inmundo

un ser que llamen humano.

Tal vez su aspecto mundano

no perjudique la esencia

y aplicando la paciencia

se transforme en ciudadano.

 

No hace falta que sea sabio

ni a su tiempo adelantado.

Con que no esté encabronado

y sonría francamente

Si mantiene alta la frente

tiene mucho por ganado.

Porque aquí, visto lo visto

en este mundo ruin

puede que cercano al fin.

No conviene darse el pisto.

 

Pues salvo algún imprevisto

que no cuadre en nuestras cuentas

Los dioses de las tormentas

se imponen al optimismo.

Perdónenme que disienta

pero en tiempos complicados

Es conveniente, por tanto

tener armonioso el canto

los tonos bien afinados

los acordes preparados.

 

Y el paso bien decidido.

Hay que enseñarle al olvido

la palabra humanidad

para que nadie en verdad

lamente el haber nacido.

Abelardo Grande