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VIVA LA CRUZ ROJA

Cuando el mundo estaba en guerra,
más o mennos como ahora,
Pero ahora mucho más.
Nos referimos a otrora.

En el siglo diecinueve
sospechando que el conflicto
sería duradero,eterno.
Sin paz y sin veredicto.

Un comité ciudadano
en Italia,en Solferino,ante tanta destrucción
propuso paliar la quiebra

de una sociedad brutal
que enviaba a sus soldados
a mataderos,sin causa
y los dejaba tirados

en el campo de batalla.
Solos en el abandono,
heridos,sin atenciones.
Predominaba el encono.

Eran gentes con sentido,
dispuestos a proponer
un socorro necesario.
No se podía posponer.

Sabiendo bien que la guerra
sería hermana de la vida,
habría que soportarla
y convivir con la herida.

Adoptar nuevas medidas
soluciones necesarias
Seguir paliando el dolor
de crisis humanitarias.

Cualquiera,en algún momento
podemos ser vulnerable
y necesitar ayuda.
Es entonces inefable

La labor del voluntario
que en nombre de la cruz roja,
tiende una mano de ayuda
que mitigue la congoja

de las personas que sufren
por muy distintas razones
y necesitan auxilio
comprensión y atenciones.

Celebro que Santa Marta
haya sido el elegido
lugar para las jornadas.
de convivencia.Yo envido

Augurando larga vida
a este grupo solidario,
entregado en cuerpo y alma.
Es justo y es necesario.

Me congratula y anima,
entre tanto pesimismo
entre tantos nubarrones,
que triunfe el heroísmo

de estas gentes que, a diario,
tienen en cuenta el dolor
ajeno.Sin condición,
ni social,ni de color.

Noble es reconocer
desde este humilde rincón
el esfuerzo y sacrificio
de tanta dedicación.

Abelardo Grande