“Calvario”, la nueva obra de Andrés Alén que enriquece el alma artística de la Iglesia de Santa Marta

El artista afincado en el municipio dona una pieza de profunda espiritualidad que dialoga con su emblemática “Cruz de cruces”, instalada hace más de dos décadas

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 25 de marzo de 2026 

La Iglesia de Santa Marta suma desde estos días una nueva obra a su patrimonio artístico y espiritual. Se trata de “Calvario”, una creación del artista afincado en la localidad Andrés Alén, quien ha querido donar esta pieza para que forme parte del espacio litúrgico y contemplativo del templo.

La incorporación de esta obra amplía la propuesta expositiva de la parroquia, estableciendo un diálogo directo con “Cruz de cruces”, otra de las creaciones del autor que fue instalada el 27 de septiembre del año 2000, poco después de la construcción del actual templo, inaugurado en 1999. Entonces, el propio artista, con la ayuda de Mati Ramos, participó en su colocación, dejando ya una huella imborrable en el lugar.

“Cruz de cruces”

“Cruz de cruces” representa una de las etapas más reconocibles de la trayectoria de Alén. En ella, el artista construye un conjunto a partir de múltiples pequeñas cruces que, unidas, configuran una forma mayor cargada de significado. Cada elemento, elaborado con materiales humildes como el cartón, hilos, ramas, arena o restos transformados por la acción humana, invita al espectador a detenerse y contemplar la belleza que emerge de lo sencillo.

En esta obra se manifiesta con claridad una de las claves del lenguaje artístico de Alén, la dignificación de lo pequeño. Lejos de la perfección formal, sus cruces aparecen atravesadas por grietas, tensiones y ausencias, revelando en esa fragilidad una verdad más profunda. La materia, herida y vulnerable, se convierte así en espacio de revelación. Una propuesta que entronca con la espiritualidad Cristiana, donde lo humilde adquiere un valor Sagrado y donde la grandeza se manifiesta en lo aparentemente insignificante.

“Calvario”

Siguiendo esta misma línea, “Calvario” irrumpe ahora en la iglesia como una obra de notable fuerza expresiva. Sobre la superficie que le sirve de base, Alén recrea la escena evangélica de la crucifixión con una mirada contemporánea y profundamente evocadora. La textura, el relieve y el juego de luces y sombras generan una sensación de movimiento que trasciende lo estático, la escena parece suceder ante los ojos del espectador.

En la composición se reconocen las figuras de Jesús en la cruz, acompañado por María, su madre; Juan, el discípulo amado; y María Magdalena, arrodillada a sus pies. A su alrededor, la presencia de la luz y las sombras sugiere otras miradas, otras presencias, invitando a una contemplación que va más allá de lo visible.

“Calvario” es una obra para ser observada y una experiencia que interpela al interior. En ella, el arte y la fe se entrelazan, dando lugar a un espacio de silencio, reflexión y oración. El propio entorno de la iglesia invita a recorrer con la mirada ambas piezas, “Cruz de cruces” y “Calvario”, estableciendo entre ellas un diálogo sereno que también se proyecta hacia quien las contempla.

Así, la Iglesia de Santa Marta se consolida como un lugar donde el arte no solo embellece, sino que acompaña, sugiere y eleva, ofreciendo al espectador una oportunidad para detenerse y mirar con profundidad.