La solidaridad desde Santa Marta que llega a la Media Maratón de Salamanca para visibilizar la Piel de Mariposa

Un reto impulsado por el santamartino Daniel García Mata reúne a corredores, donaciones y miles de apoyos para visibilizar la enfermedad que padece el niño de Santa Marta Javi Gallo

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 10 de marzo de 2026 

La pasada Media Maratón de Salamanca comenzó mucho antes de que el disparo marcara el inicio oficial de la salida. Cuando aún faltaban minutos para que los casi tres mil corredores tomaran las calles de la ciudad, un pequeño grupo ya estaba en marcha. No corrían por una marca ni por un podio. Corrían por una causa. El origen de ese desafío tiene nombre propio. Nace de la cercanía y la amistad de Daniel García Mata, vecino de Santa Marta, con Javi Gallo, el niño santamartino que convive con la enfermedad rara conocida como Piel de Mariposa.

Diez corredores populares, con amplia presencia santamartina, decidieron entonces asumir un reto diferente y completar 42 kilómetros, dos vueltas al recorrido de la prueba, con un objetivo claro y profundamente humano para dar visibilidad a esta enfermedad y apoyar a la asociación DEBRA Piel de Mariposa, que trabaja cada día para mejorar la vida de quienes la padecen.

Una maratón dentro de la media maratón

El desafío comenzó antes que la carrera oficial. Los corredores solidarios completaron una primera vuelta en solitario por el circuito urbano de Salamanca, atravesando algunas de las calles más emblemáticas de la ciudad. Después se integraron en la prueba popular para recorrer la segunda vuelta junto al resto de participantes de la XIV Media Maratón Ciudad de Salamanca, completando así una maratón completa de 42 kilómetros. En esencia, una maratón dentro de la media maratón. Un esfuerzo silencioso que buscaba algo más que kilómetros y que pretendía abrir camino a la visibilidad y a la conciencia social.

Una marea solidaria

Paralelamente se impulsó una campaña de calcetines técnicos solidarios, diseñados especialmente para correr, con la intención de que muchos participantes vistieran los mismos colores durante la carrera. La respuesta fue extraordinaria. Se vendieron mil pares de calcetines, a lo que se sumaron las aportaciones de la caja solidaria y diversas donaciones directas destinadas a la asociación DEBRA. En total, la iniciativa logró reunir cerca de 6.000 euros para apoyar la causa.

Un reto que fue mucho más allá

Durante la Feria del Corredor, celebrada el sábado previo a la carrera, los impulsores de la iniciativa recogieron numerosas firmas e informaron a los asistentes sobre la enfermedad, acercando la realidad de la Piel de Mariposa a corredores, familiares y visitantes.

Las redes sociales ampliaron todavía más el alcance del mensaje. Solo durante el mes de febrero, el perfil de Instagram del reto solidario alcanzó cerca de 300.000 visualizaciones, llevando la causa mucho más allá de Salamanca. Mensajes de apoyo, muestras de cariño y gestos de solidaridad comenzaron a llegar desde distintos puntos, confirmando que el deporte puede convertirse en un poderoso altavoz para causas que necesitan ser escuchadas.

Daniel García Mata

La iniciativa nació de la voluntad solidaria de Daniel García Mata, quien decidió transformar el esfuerzo deportivo en una herramienta de concienciación social. Su propósito era sencillo y, al mismo tiempo, enorme, donde cada paso recordara que detrás de la enfermedad hay personas, familias y niños que necesitan apoyo, investigación y tratamientos.

“Dentro de la Media Maratón siempre hay una parte solidaria. Decidí reunir a corredores de distintos equipos de Salamanca para que el reto fuera más visible. Lo más importante ha sido la visibilidad que le hemos dado a la enfermedad. La respuesta de la gente ha sido increíble””

El pasado domingo, esas zancadas solidarias demostraron que una carrera puede ser mucho más que una competición. Puede convertirse en un gesto colectivo de compromiso, en un altavoz para quienes lo necesitan y en una muestra de que la solidaridad, cuando se pone en marcha, también sabe correr.