Dicen que veinte años no son nada. Pero cuando se miden en madrugones, en cazuelas al fuego lento, en servicios interminables y en clientes que se convierten en familia, veinte años son cuanto menos, media vida. Eso es lo que cumple este mes el Restaurante Casa Romo, dos décadas latiendo en el corazón de Santa Marta.
Antonio Romo
Llegó a la hostelería desde otros mundos. Primero transitó por la administración de empresas, y después por el sector de la ropa deportiva. Pero la vida, que a veces se escribe entre fogones, le empujó hacia la restauración. Tras un breve paso por la sierra, decidió asentarse en Santa Marta un primero de marzo de 2006, en una localidad que en aquel momento estaba en plena expansión, con alma de pueblo y vocación de ciudad.
“Santa Marta tiene nombre de pueblo, pero ya es una ciudad. Dispone de todos los servicios y una excelente calidad de vida”
Eligió Santa Marta porque lleva viviendo en el municipio desde el año 1978, por su crecimiento emergente y por su cercanía a Salamanca. Emprendedor convencido, Romo defiende que todo es posible si uno sabe adaptarse. Y él lo hizo, aprendió, escuchó y observó. Autodidacta y amante de la cocina, fue construyendo su identidad culinaria con pasión, con saber propio y con el legado compartido por quienes han trabajado a su lado. Así nació la esencia de Casa Romo, que conjuga tradición, producto y sabor.
Batalla de Restaurantes
Su paso por el programa televisivo Batalla de Restaurantes supuso una de las experiencias más intensas y gratificantes de su trayectoria. No es sencillo abrirse camino en el exigente universo de la televisión, y menos aún competir y alzarse frente a otros restaurantes de la capital. Aquella victoria reforzó un nombre que ya resonaba con fuerza en la restauración salamantina.
Menú especial para celebrar el 20 aniversario
Casa Romo ha hecho de la cocina tradicional su bandera. Producto de temporada, respeto por la materia prima y recetas que hablan el idioma de esta tierra. Para celebrar el vigésimo aniversario, el restaurante propone un menú profundamente salmantino: patatas meneadas y tostón, con especial protagonismo para un tostón campeón que reivindica identidad y territorio en cada crujido.
Pero si algo subraya Antonio Romo al mirar atrás es el equipo. Agradece a su personal el compromiso y la entrega que han hecho posible este recorrido de veinte años. Y celebra, además, que su hija Tamara continúe sus pasos, garantizando el relevo generacional y la continuidad de un proyecto que ya forma parte del paisaje y la identidad gastronómica de Santa Marta.
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