Raquel Martín, cuatro orejas de temple y mando

La novillera santamartina cuaja dos faenas macizas ante dos extraordinarios novillos de Lorenzo Espioja y corta cuatro orejas en una tarde de mando y serenidad

REDACCION. SANTA MARTA DE TORMES 18 de agosto de 2025 

Villamor de los Escuderos acogió en la tarde de ayer un festival taurino marcado por el intenso calor, que obligó a retrasar el paseíllo pasadas las 19 horas. En el cartel, la novillera santamartina Raquel Martín volvió a mostrar ese idilio que mantiene con la sangre de Espioja, ante el lote de más peso de la tarde, como ya dejó en el indulto del pasado 22 de junio logrado en Ledesma.

El primer novillo de su lote salió abanto, y Raquel tuvo que ir a buscarlo a los medios para fijarlo con inteligencia. Con el capote lo trató con mimo, sin exigirle de más, y cerró una última tanda de verónicas de buen trazo. Tras brindar la faena a Lorenzo Espioja, la novillera se echó la muleta a la zurda para comenzar una labor templada, muy cuidada, en la que poco a poco fue metiendo al astado en la tela. Con la izquierda logró hasta cinco tandas de gran ajuste y temple, aprovechando las virtudes y disimulando las carencias de fondo del novillo.

Después, con la derecha, llegó lo mejor: dos tandas de enorme profundidad, sabiendo medir las distancias y sacando todo lo que el animal llevaba dentro. Con suavidad y firmeza, Raquel marcó siempre los tiempos, toreando despacio, con reposo y autoridad, cuidando a un novillo que amagaba con rajarse. El cierre, cambiando de mano y mandando con cadencia. Una estocada caída tras un pinchazo premio a la santamartina con dos orejas de mucho peso.

En el segundo de su lote, también abanto de salida pero menos que su hermano, Raquel dejó una magnífica tanda de verónicas de mucho sabor que encendieron el tendido. Ya en la muleta, el novillo mostró un excelente pitón derecho que la novillera aprovechó con inteligencia y gusto. Sobre la mano diestra cimentó una faena maciza, templada y muy ligada, aguantando las embestidas y ajustándose con valor y serenidad. El otro pitón protestó en exceso y dejó embestidas más descompuestas, lo que obligó a Raquel a medir con criterio para no forzar al animal.

Con una gran seguridad en los terrenos y sin moverse del sitio, cerró la faena. Tras un pinchazo y una estocada entera, el palco le concedió otras dos orejas, rubricando así una actuación rotunda que confirma el excelente momento de la novillera charra.

Raquel Martín volvió a dejar claro en Villamor de los Escuderos que su concepto del toreo se basa en el temple, la quietud y el mando, tres cualidades, qué junto con una acertada medida del novillo, están marcando su proyección en los ruedos.

El festival se completó con Daniel Medina que cortó dos orejas a ambos en una novillada de extraordinaria presentación y buen juego de Lorenzo Espioja