De trazo breve y emociones eternas

LEI

El verbo llorar siempre lo inician dos hermanas gemelas que por discreción pronto se apartan del principio y se sitúan, para pasar desapercibidas, en medio del verbo callar. Esas gemelas afiladas, delgaduchas, se estiran con la lluvia para formar un muro vertical de tristeza que invariablemente acaba en llanto. Bueno, en realidad todo le mundo sabe que el llanto, no es más que otra forma de precipitación acuosa. Es decir, un lluvia de pena.

 

Así pues las gemelas no solo participan del desasosiego, también pueden ser la clave, el artilugio sentimental de un nuevo comienzo o el destino final de una vida entre rejas. Pero donde verdaderamente las gemelas consiguen fundirse en perfecta armonía, es en la figura del ser amado. Cuando es masculino, las gemelas renuncian a sí mismas y se quedan en solitario, desparejadas, a la intemperie en medio de una tormenta. Sin embargo son indisolubles cuando el objeto de nuestros desvelos adquiere rasgos femeninos. Entonces, todo cobra sentido, todo confluye para configurar una de las palabras más bonitas que existen…. Ella.

José Luis Logar