LA FLAUTA DE BARTOLO
De todos los artículos que he compartido con vosotros en este medio, creo que este es el que menos me va a exigir y el que menos me expone o compromete de cara a uncaprichoso etiquetado… aún reconociendo que un servidor “hierve” cada vez que la pareja Iglesias Montero se expone, ya sea junto o por separado, desde la contradicción, el timo y de forma tahúr, trilera o tramposa…que no desde el mero trampolín ideológico o político. Y lo hace en cuanto que, además de alguna otra referencia, prácticamente está redactado por los aludidos y no necesitan ni aliento, ánimo ni empujón externo o contrario, se bastan y sobran solitos para evidenciarse o quedar retratados y para cuestionar la superioridad moral en la que tanto les gusta exhibirse y “narcisean”.
Podéis (“Podemos”, mejor dicho) echar la guarnición que consideréis, pero así se espeja y vislumbra por la falta de coherencia entre doctrina y vida. Llegando de puntillas se han convertido en referencia del anticapitalismo rico, afluente socialcomunista, de esos que atacan y reniegan de los millonarios como ellos, pero que se creen mejores camuflados en un ideario de falsaria e imperiosa defensa obrera y proletaria, exigiendo derechos e igualdad y el uso del servicio público cuando a ellos no les sirve y se homenajean en lo exclusivo y privado. Ríos de tinta se han escrito, pero la definición más ajustada que se ha hecho sobre ellos, valiendo para ambos y para el reguero de “Yolis” o “Belarras” y tanta figura que se expone desde la izquierda, o desde su particular izquierda, es obra de Daniel Gascón y cabe en apenas una viñeta, en ella caricaturizada Irene Montero se resume como “Soy conservadora en mi vida y revolucionaria en la vuestra”.
Así de simple. A modo de antecedente y muy en el candelero allá por el lustro siguiente a 2015, Pablo se exponía de esta manera sobre la propiedad: “Los escraches son un mecanismo democrático para que los responsables de la crisis sientan una mínima parte de sus consecuencias” En otra aparición preguntaba ¿
Ahora, en mismas ejemplarizantes lides, vuelven a ser noticia y actualidad respecto a la Educación. Así se manifestaban en aquel glorioso lustro cada vez que tenían ocasión, Iglesias: ”La educación privada es un atraco de los ricos a los pobres” “Papa y mama llevan a sus hijos al colegio privado porque no quieren que se mezclen con los niños de clase obrera, con gitanos o con los hijos de inmigrantes marroquíes y ecuatorianos” “Quieren una educación para ricos con un 100% de niños rubios a los que sus padres van a poder mandar a Irlanda a aprender Inglés” Por su parte, la Montero : “Defender la privatización no es feminista porque donde hay privatización hay pérdida de lo público y donde hay perdida de lo público hay asunción de las mujeres de carga o responsabilidad” Pues bien, para este curso recién comenzado han elegido para dos de sus tres hijos un colegio privado en las Rozas, a las afueras de Madrid. Cuesta 500€/mes, más extras, y es una cooperativa laica: tiene tres pistas de deporte, un gimnasio, un auditorio, tres laboratorios, una biblioteca y una sala de ordenadores donde se trabaja el diseño digital, la robótica y el lenguaje Python (lenguaje de programación de alto nivel, interpretado y multiparadigma, que soporta varios estilos de programación, incluyendo la orientación a objetos y la funcional) Imparte asignaturas en ingles y clases en grupos reducidos con auxiliares de conversación; organiza viajes para esquiar y una oferta surtida de actividades extraescolares.
Desconozco el censo de alumnos ecuatorianos, de gitanos y marroquíes que pueblen sus aulas…pero sí parece que tiene que haber mucho rubio natural o teñido que aterrizará en Irlanda. Que quede claro que ni en lo uno ni en lo otro están cometiendo ningún delito ni ilegalidad y es muy normal que cada cual aspire a mejorar su morada y ofrecer la mejor educación posible a sus vástagos, la Constitución lo recoge en el artículo 27 (derecho a elegir el centro educativo que mejor considere para sus hijos), pero sí que les desacredita de alguna manera e inhabilita en el leccionario moral aplicado. Siempre podrán decir que así han decidido para que las ratios de los colegios públicos puedan dar oportunidad a otros chicos que lo necesiten más.
Para redondear particular negocio, recientemente han recaudado 140.000€ de más de 3000 donantes paraespaciar su nueva taberna Garibaldi y ofrecer sus cócteles a 9€, cervezas a 3€, hamburguesas (no burguesas) a 11€ y ensaladilla soviética a 10€, precios muy populares pensando en la clase obrera y sin ánimo de lucro. Dada su credibilidad, a saber quiénes son los donantes y si obedece a un tipo de “impuesto” que agradezca todos los puestos creados y chiringuitos inventados por parte de los agraciados. Entre los dos sobrepasan unos ingresos de 250.000€, supongo que no les llegaba o con épica querían levantar un templo de estas características por exigencia y con participación del pueblo rojo (su rojo) que les clama y bendice. No hay duda de que están a otro nivel y de que son unos fenómenos de rácana conciencia… y a quieneshasta poco importó levantar un Ministerio de Igualdadagitando un feminismo que con capa y aura entrañaba sencillamente un “bulo” y que básicamente sirvió para dividir y enfrentar a la mujer y para poner en libertad a no pocos de sus agresores, que por sí solo representa una violencia de género adicional… pero, sobre todo, sirvió para solucionarse la propia y la vida de toda su peña.
Con este “relatario”, casta y con esta guarnición que se come el solomillo, hay que valer para alcanzar este éxito y mantenerlo ¡eh!… y más aún cuando el sujeto presume de “Marxista algo perverso convertido en un psicópata” como así se definía wassapeando con Monedero firmando aquel comentario hacia Mariló Montero, a quien “la azotariahasta que sangrase… esa es la cara B de lo nacional popular”
No tiene pinta que esto sea culpa ni de Franco, ni del fascismo ni de la extrema derecha, quizás como excusa o cebo. Parece que la flauta de Bartolo (que tenía un agujero solo) mutó a saxofón y el can pulgoso a purasangre con alarde de semental…
Cristino
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