REGULAR…TIRANDO A MAL
… y de mal a peor. Vaya por delante que pertenezco a un sector laboral que por cuestión de números y razón clientelar obtiene beneficio de este servicio. Ahí nos tienen agitados, aplicados y enfrentados en el relato y debate sobre la regularización de extranjeros (sin el visto bueno del Parlamento) en esta tierra nuestra, o de quien sea. Desde 2018 el gobierno ha concedido la nacionalidad española a 1.700.000 extranjeros (400.000 los aporta la Ley de la Memoria). Ya se rebasan los 10 millones de foráneos.
El lunes, 20 de abril, con medios y recursos en entredicho, comenzó la tarea en formato presencial para satisfacer la demanda de medio millón de personas, que se irá incrementando a medida que los regularizados empiecen a traer a los suyos de respectivos lugares de origen y se vayan animando otros muchos por nuestra irrechazable oferta. Hay contradicciones e incoherencias y trampeo o estafas, pero no importa porque no altera los dos objetivos fundamentales de estrategia de partido, que atenderé al final; todo lo contrario, parcialmente los refuerza.
En primer lugar, se pretende legalizar a centenares de miles de inmigrantes para que trabajen y puedan criar aquí a sus hijos… y lo tienen que hacer en un país donde hay 2.708.000 parados (dato de marzo) donde la vivienda es prohibitiva y donde ya nos acercamos al 30% de riesgo de pobreza infantil y exclusión social. Dos posibilidades, perfectamente compatibles y convivientes, o realmente hay déficit de propuesta y oportunidad laboral o la hay en abundancia (al menos, la suficiente), pero los españoles (que hay de todo) no las aprovechan por los motivos que sea; entre ellos, porque se han acomodado a unas ayudas que les convalidan el esfuerzo que requiera la labor o porque no se ajustan a unos intereses hacia los cuales la diferencia no es tanta entre subvención posible y sueldo currado… y según expectativas personales y las opciones a las que se pueda aspirar, salidas tenga, “experiencie” y preparación o formación cultivada.
En cualquiera de las situaciones, el gobierno encantado en cuanto que se crea una dependencia hacia su gestión, susceptible de agradecimiento en urnas. Hace tiempo que dejamos de soñar con tener un BMW y el Dacia representa lujo y conforma las idas y venidas. Por otra parte, siempre velando por nuestra seguridad, sobre la ley, entre las condiciones que exige la solicitud que regula, destaca el acreditar la ausencia de antecedentes penales; les puede valer solo con decir que son buena gente (que, sin duda, la mayoría lo serán). Dependiendo del país de donde vengan, los habrá que ni en sus respectivos países tienen constancia de su falta, dificultando referencias que les pudieran comprometer y los habrá indocumentados o, aprovechándose de esta circunstancia, con varias identidades que han sido utilizadas en diferentes sitios donde cursaran la solicitud y les puedan sacar de apuro personal o dotar de oportunidad extra… o bien, hasta facilitar negocio, por efecto llamada, vendiéndoselas a otros desconocidos en mismas condiciones , o cercanos y familiares, aún en lugar de origen, para que se animen a esta aventura agilizando o ahorrándoles trámite, tanto a los unos como a los otros, eludiendo requisito. Sea como fuere, y más allá de picaresca, no debe preocupar mucho, ya que la misma oportunidad de regularización, sin hacer cola, van a tener los extranjeros que habitan nuestras cárceles de los que tenemos en conocimiento, en inauguración o por reincidencia, unos antecedentes que les deberían excluir del beneficio.
La última estafa que ha salido a luz, que hace referencia a menores, y que en trama cuenta los casos por centenares en varias comunidades ha sido bautizada como “Menas Erasmus”: Padres acomodados en Marruecos y Argelia que dejan a sus hijos en comisarías para ser tutelados en España; menores que exigen mejores centros y visitas encubiertas desde hoteles y Airbnb. Los chicos llegan con Iphone, forrados en marca y relato aprendido: “ayuda, soy menor no acompañado…”. No huyen de la miseria, sino que aterrizan desde familias con recursos que han convertido el sistema de protección en una vía de entrada al país ilegalmente.
Tampoco es necesario que se nos trampee desde fuera, somos capaces de hacerlo nosotros mismos desde nuestras instituciones y entrañas; la semana pasada, por ejemplo, fue detenido nuestro vicecónsul en Argel, Vicente Moreno, como principal responsable de una trama que actuaba en el consulado facilitando visados a cambio de 25.000€ la unidad.
Como decía al principio, bajo mi punto de vista, el objetivo principal de este gobierno no es ofrecer mejor oportunidad y vida al extranjero, que lo hace por inercia aupados en la decisión y recursos a disposición, utilizándose recíprocamente en una especie de “contrato invisible” donde a unos les supone lo suficiente para ir tirando y a los otros la fortuna y el exceso sin tener siquiera que coincidir en sus zonas de confort y espacios que frecuenten, como mucho en formato de servicio doméstico. Algo así como que les conceden permiso para establecerse y ya se las arreglaran los españolitos poniendo de su parte para convivir con ellos y padecerlos si se diera el caso. Se nos desvía, miente y engaña porque el gran objetivo es conseguir que con esta decisión surjan en agitación opiniones contrarias y broten posturas que ellos mismos de forma inmediata, mecánica y apresurada calificarán de bríos fascistas y alertarán sobre ellas creando un miedo y preocupación al que sacarle rédito político. Bifurcado y relacionado, a medio o largo plazo, una vez cumplido el requerimiento de permanencia con papeles en regla, obsequiarles con un derecho a voto, en según qué plebiscito, que les premie con elección.
A la mesa de debate se ha sumado recientemente la propuesta de “Prioridad Nacional”, que ya veremos el recorrido que le espera. En esa senda, negando intención marginal o excluyente y aunque suene a disparate, yo soy de la opinión de que habría que ofrecer una regularización de garantías de diseño europeo, ajustándose a las necesidades del país de destino y priorizando seguridad para ambas partes. Un guion basado en la preparación y formación, en los países de origen, de los trabajos que cualquier extranjero esté dispuesto a realizar allá donde vaya y le capacite para su desarrollo nada más llegar; en ese aprendizaje también se incluiría el idioma propio del lugar de destino para facilitar gestión e integración temprana.
Los países de la UE se repartirían la elección de las nacionalidades a las que realizaran oferta teniendo en cuenta su lengua y contribuirían económicamente, siempre más barato a como se está haciendo y a su vez creando puestos de trabajo, a la formación en suelo originario compartiendo gasto con sus respectivos gobiernos; quienes tendrían la responsabilidad de acreditar la falta de antecedentes penales de los interesados. Una vez satisfechas las condiciones se crearían unas bolsas de trabajo a las que recurrirían los países de destino según sus necesidades y ofertas concretas a tantos como sean necesarios para cubrir esos puestos o vacantes y valorando, si fuera viable y hubiere en pretensión, solicitud para formar empresa propia como iniciativa emprendedora.
En caso de ya disponer de la preparación necesaria, destreza o experiencia concreta, e incluso avalada con titulación, reducir la exigencia al aprendizaje del idioma y, si ya tuviera adquirido, ser inscritos directamente con carácter preferencial en dichas bolsas. Es evidente que si aquí no hay oportunidades o el número de pretendientes desborda al número de las que pueda haber, lo que vamos a conseguir es coleccionar problemas y la aparición, o suma, de situaciones conflictivas que azoten a nuestro nivel de convivencia, de las que ya de por sí disponemos en amplio repertorio. Por otra parte, no deberíamos “profesionalizar” que la ayuda o subvención prestada se acostumbre o acomode sin exigencia y alcance la interpretación de que la miseria que se pueda encontrar en nuestro suelo equivalga a la riqueza que con máximo esfuerzo pudieran obtener en sus lugares de origen. Pedir una ley internacional de regularización que, con maña cirujana sanee regímenes políticos, sin ánimo colonizador ni de lucro, y contemple desarrollar zonas subdesarrolladas a partir de sus recursos, materias primas y particular riqueza, sería “quijotesco”… ¿no?
CRISTINO
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