VIVA SAN BLAS
Dicen que era San Blas
Obispo en Asia Menor
que habitaba en una cueva
huyendo del opresor.
Era emperador Licinio
allá por el siglo cuarto.
Dominaba en Oriente
después de hecho el reparto.
Constantino en Occidente
era flexible y sensato,
toleraba a los cristianos.
Extendiendo su mandato.
Licinio por el contrario
propugnaba el paganismo,
celaba para cumplir
con el politeísmo.
Recelaba de la cruz,
Consideró clandestino
lo católico y su rito.
Al contrario Constantino,
emperador de occidente,
se apoyó en la cristiandad.
Estableciendo alianzas
respetadas con lealtad.
En Oriente el cristianismo
se consideró adversario.
Dictó la persecución
de quien fuera partidario.
San Blas huyó a los montes.
y se instaló en una gruta,
a salvo de la ignominia
que imponía la fuerza bruta.
A aquella cueva acudían
animales y alimañas.
San Blas curaba a las fieras.
Se daba muy buenas mañas.
No era extraño encontrarlo
rodeado de animales
Que acudían malheridos.
a remediarse de males.
Pero una tarde cualquiera
Lo fueron allí a buscar
Y se lo llevaron preso
contra de su voluntad.
Caminando hacia el martirio,
Con una espina clavada,
en la garganta había un niño.
Y San Blas como si nada,
salvó al crío de morir
de aquella púa traidora.
que en el alda de su madre
descubrió una nueva hora.
Desde entonces los presentes
en aquel tres de febrero
comprendieron que al gaznate
tratarían con esmero.
Y pusieron gargantillas
alrededor de su cuello
Por proteger sus anginas
del frío y de su atropello.
Gargantilla de San Blas
cuídame de la afonía,
Mantén mis cuerdas vocales,
libres y en armonía.
Aléjame del silencio,
No me calles, por tu vida
Que aún hay mucho que decir.
Que aún la paz no está servida.
Abelardo Grande
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