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POSTAL DESDE LONDRES

 

Una ciudad junto a un río

que serpentea inocente.

Hay una noria que gira

donde se sube la gente.

 

Hacen fotos los turistas

de una orilla a la otra orilla

y los barcos por el río,

van jugando al pilla pilla.

 

Gentes de trescientas lenguas.

como regueros de hormigas

comparten techo y faena,

comprometiendo sus vidas.

 

Jóvenes de mil naciones

y de distintas culturas,

trabajan codo con codo

hacia la ciudad futura.

 

Y se mezclan entre ellos,

y tienen hermosos hijos.

Un inglés con una hindú

van trenzando el acertijo.

 

de cómo serán sus ojos…

de cómo será su piel…

sí lechosa y con pequitas

o del color de la miel.

 

Una polaca y un griego,

un chino y una croata,

una keniana y un serbio,

dan sentido a su sonata.

 

Londres de multicultura.

Un pakistaní y un turco,

compran y venden sus cosas,

jugando al trato y al truco.

 

Juegan al pádel y pierden

un judío y un japonés.

O ganan. Qué más les da!!!

Contra dos de Bangladesh.

 

Londres, la locomotora

que tira del Reino Unido.

Con la juventud del mundo

que le presta su latido.

 

Muchachos que van y vienen

por la calle concurrida,

en busca de la fortuna

de la tierra prometida.

 

Unos vienen contratados

por las multinacionales,

con suculentos salarios.

Son los primus Inter pares.

 

Otros vienen a probar

las mieles de esta ciudad

que engancha por su silencio

y por su tranquilidad.

 

Trabajan duro, aprendiendo

el idioma. A conciencia.

Cuando se cansan, se van.

Se llevan la experiencia.

 

Algunas veces se quedan,

compartiendo casa y renta,

comulgando soledad,

en la ciudad opulenta.

 

Observando como el clima

húmedo, gris, siempre oscuro,

los deja esperando al sol,

a la sombra de un conjuro.

 

Añorando el fin de mes,

tan común en los mortales.

Santa Nómina bendita

que curas los siete males….

 

Se cumple con el casero,

Se guarda para el transporte,

Se asegura la intendencia.

Se paga el gym, por deporte.

 

 

Y otra vez en la rueda.

Y otra vez a empezar.

Lo mismo que en cualquier sitio.

Igual que en cualquier lugar.

 

En la ciudad junto al río

que serpentea inocente.

Donde a la noria que gira

sigue subiendo la gente…

 

Y hacen fotos los turistas,

de una orilla a la otra orilla…

Y los barcos por el río

Van jugando al pilla pilla.

Abelardo Grande