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Décimas al fuego

 

Se bien que mucho te debe

de antiguo, la humanidad.

En honor a la verdad,

dicho sea de modo breve.

Mi corazón se conmueve,

ante tal desproporción.

Lumbre de hogar y tizón

que calientas mi existencia.

Y un incendio, en negligencia,

de horror y desolación.

 

Hoy, me cuesta comprender,

que, aquel que tanto me ayuda,

provoque en mi tanta duda.

Y tenga que aborrecer.

Fuego, mi alivio de ayer,

que mitigabas mi frío,

lucías en mi extravío,

y calentabas mi cena.

Hoy me provocas la pena,

y arrasas todo lo mío.

Abelardo Grande