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Sanfermines

 

Es misteriosa la vida.

Me gusta ver los encierros.

Toros de distintos hierros

dispuestos a la corrida.

 

prestos para la envestida.

Y los mozos, juveniles,

presos de emoción, febriles.

reyes de la adrenalina,

generan la tremolina

camino de los toriles.

 

Carreras y revolcones,

cabestros que corren prestos,

pastores de verde, diestros,

que con sus sabias acciones

 

evitan más coscorrones.

Y San Fermín, ese santo

al que dedican un canto,

extiende su capotico

entre el asta y el hocico

del peligro y del encanto.

 

Abelardo Grande